“La situación del obrero moderno es muy distinta, pues lejos de mejorar conforme progresa la industria, decae y empeora por debajo del nivel de su propia clase. El obrero se depaupera, y el pauperismo se desarrolla en proporciones mucho mayores que la población y la riqueza. He ahí una prueba palmaria de la incapacidad de la burguesía para seguir gobernando a la sociedad e imponer a ésta por norma las condiciones de vida de su clase. Es incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar a sus esclavos la existencia ni aún dentro de su esclavitud; porque se ve forzada a dejarlos llegar hasta una situación de desamparo en que no tiene más remedio que mantenerles, cuando son ellos quienes debieran mantenerla a ella. La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esta clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la vida de la sociedad.
La existencia y la dominación de la clase burguesa tienen por condición esencial la concentración de la riqueza en manos de unos cuantos individuos, la formación e incrementación constantes del capital; y ésta, a su vez, no puede existir sin el trabajo asalariado. El trabajo asalariado descansa exclusivamente sobre la competencia de los obreros entre sí.”
CARLOS MARX (Manifiesto del Partido Comunista, principios de 1848)
La crisis del capitalismo sigue su marcha imperturbable, sin pausa ni prisa, hacia la extensión y la profundización. Las declaraciones, análisis, conclusiones “optimistas” de organismos e instituciones, oficiales y paraoficiales, como las de todos los medios en manos imperialistas, se inscriben en una amplia “guerra de desinformación” y forman parte de la “guerra psicológica” a la que está sometida toda la humanidad.
Muchos países han sacado su comercio del área del dólar. Comercian en sus monedas nacionales o recurriendo a una canasta de monedas. La inmensa deuda gemela de los Estados Unidos (deuda fiscal y deuda externa) suma ya, aproximadamente, doce billones de dólares y sigue creciendo por los intereses que genera y los gastos militares. La única máquina que trabaja veinticuatro horas en Estado Unidos es la impresora de billetes. Hoy, más que nunca, es acertado afirmar que el dólar tiene por único respaldo a las Fuerzas Armadas, no sólo las norteamericanas, sino las de la OTAN. En definitiva, el dólar está “sentado” en la incómoda punta de la bayoneta y camina por el filo de una navaja. Esto es
Hoy por hoy, el sistema se encuentra en franca recesión. Las consecuencias afloran con mayor virulencia en los países desarrollados que acusan grandes deudas fiscales producto de enormes erogaciones que fueron dirigidas para “salvar” a los grandes bancos, erogaciones destinadas a evitar las bancarrotas de grandes empresas privadas, más enormes gastos para subsidiar su comercio. En fin, para afrontar estos gastos debieron y deben efectuar brutales traslaciones de recursos desde los proletariados hacia la burguesía financiera más concentrada, pero nada, absolutamente nada, puede
detener el proceso de centralización y concentración del capital, lo que acelera el empobrecimiento general y acerca al sistema al abismo de la debacle. A este proceso, generado por el desarrollo de sus propias contradicciones, debemos sumarle la aparición de la tendencia histórica de la tasa decreciente de ganancia como producto de la incorporación masiva de alta tecnología a los procesos de producción que, objetivamente, cambia la composición orgánica del capital: mayor capital fijo y menor capital variable. Para la economía capitalista, esto se traduce, por un lado, en una mayor productividad del trabajo humano, disminución absoluta de la extracción de plusvalía extensiva y su reemplazo por la incorporación de enorme masas de capital para maquinarias e insumos que redundan en los aumentos de los ritmos de trabajo; por otro lado, lo que se denomina como extracción de plusvalía intensiva, lo que deriva en una tendencia al crecimiento desmesurado de la mano de obra desocupada. La desocupación, por la imposibilidad de reubicarla, se transforma en marginalidad económica y social, expulsión del “mercado laboral” y también de los “mercados de consumo”. Todo esto se expresa como disminución del poder de compra generalizado, lo cual achica el mercado de consumo de mercancías y aumenta la crisis de súper producción. Esta desocupación deja de tener las características tradicionales, para convertirse en una desocupación estructural, en una franca marginalidad al no tener solución en lo inmediato, mediato ni a largo plazo. En este tema, el gobierno del agente de

Las últimas estadísticas sobre desocupación publicadas en Estados Unidos han profundizado el pesimismo sobre las perspectivas de la economía capitalista. Las bolsas del mundo reaccionaron a la baja. El casino de la especulación, lejos de detenerse, parece que se incentiva. Los gobiernos aparecen como paralizados y pareciera que no salen de las declamaciones sobre la necesidad de regular los capitales financieros. Pero, esto es una ficción que quieren hacer creer al proletariado, mientras siguen con las consabidas “recetas” que generalizan el empobrecimiento de los pueblos. Los países de
Japón, la “economía del milagro” de otros tiempos, padece la misma enfermedad aunque, a decir verdad, ya se le ha transformado en enfermedad crónica. La enfermedad japonesa entraña un riesgo adicional: el Banco Central Japonés, en sus reservas, es el segundo -en dimensión- poseedor de bonos de deuda del Tesoro norteamericano. Hace poco se vio “obligado” -para conseguir liquidez- a deshacerse de más de cincuenta mil millones de dólares en el mercado, lo que hizo tambalear la economía estadounidense. El otro gran tenedor de bonos de deuda norteamericana es China, que es un franco acreedor de Estados Unidos. Las presiones para que revalore su moneda, el remimbi o yuan, apuntan a la necesidad de Estados Unidos de “licuar” su deuda revalorizando el dólar frente a la moneda china y también a reducir la competitividad de las mercancías chinas en el mercado internacional. Si se lograran estos objetivos de que los chinos cedan a las presiones de la burguesía imperialista no sólo yanqui, sino también la europea y japonesa, se agravarían sus problemas con el proletariado chino y sus conflictos sociales que ya de por sí son innumerables. A esta puja por los valores de las monedas se le está dando el nombre de “guerra de divisas”. Pero, en realidad, son manifestaciones de la crisis frente al inevitable achicamiento de los mercados, del empobrecimiento generalizado llevado al nivel de las “naciones”. China tiene un arma de defensa muy eficaz. Difícilmente se decida a usarla porque hundiría a toda la economía capitalista cuando todavía no se ha presentado en la escena el reemplazo del dólar. Si pone en el mercado internacional TODOS los bonos de deuda norteamericana, seguramente haría caer al dólar como moneda de cambio internacional pero, también, su economía entraría en un proceso peligroso, con graves consecuencias político sociales no sólo en China, sino en todo el mundo.

La gravedad de las situaciones que acechan al dólar como moneda de cambio internacional se está convirtiendo en un hecho irrefutable. Muchos países desde ya hace tiempo han dejado de lado al dólar en su comercio. Otros, presionan cada vez más para que en el comercio internacional se usen los DEG, Derecho Especial de Giro. Frente a esta realidad, el FMI ha puesto entre signos de pregunta la posibilidad de que el dólar continúe su existencia con las actuales características. Es evidente que las burguesías imperialistas norteamericana, europea y japonesa no van a permitir que el dólar caiga sin dar pelea por él. La caída del dólar implica el fin del mundo tal como lo conocemos y la apertura de un proceso inédito. Medir con los viejos parámetros, usados para analizar las crisis anteriores, es por lo menos querer encasillar nuevas realidades en viejos esquemas. Tan erróneo como creer que el mundo y el sistema capitalista han cambiado tanto que se hace necesario elaborar “nuevas teorías” como las que andan en boga.
EL IMPERIO DEL MIEDO. EL MIEDO COMO FORMA DE MANIPULAR
El miedo como medio para desviar la atención y paralizar a las masas es utilizado en todo el mundo. La usina central está en Estados Unidos. La burguesía imperialista norteamericana se creyó sus propias mentiras. Se las creyó por su formación idealista, su pensamiento idealista. Los marxistas sabemos que ningún fenómeno puede ser transformado desde afuera, que las contradicciones internas que dan vida y movimiento a los fenómenos son los que determinan su desarrollo. Que las fuerzas externas influyen, pero no determinan. Ellos creyeron que habían sido los que determinaron la caída y la disolución de
No aprendieron que la derrota en Vietnam hizo que se los odiara en todos los pueblos periféricos, confundieron las simpatías y necesidades de un puñado de cipayos, con las aspiraciones de los pueblos. No sólo perdieron el respeto de otros pueblos, sino del suyo. Esta pérdida de respeto por parte de su pueblo les hace más difícil unirlo tras sus criminales objetivos.
Se vieron obligados, frente a la caída de
son las mentiras que se les dice a los ciudadanos estadounidenses y del mundo? ¿Qué quieren ocultar con tantas mentiras? Quieren ocultar que el desempleo masivo, la enorme cantidad de embargos y la creciente pobreza no son características de una crisis económica, política y social. Que la legalización de la tortura y los asesinatos políticos selectivos contra dirigentes políticos opositores no forman parte de una crisis político institucional, sino que tienen el propósito de “hacer que el mundo sea más seguro”. ¿Seguro para quién? Resulta que las guerras son por “motivos humanitarios” y se consideran y las consideran una “solución” para las crisis. Se dice que la recesión económica ha pasado. Que no hay recesión. A los asesinatos de civiles se les llama “daños colaterales”. Son daños colaterales los asesinatos que llevan adelante el ejército y la policía hondureña contra el pueblo hondureño, los ataques a civiles con aviones no tripulados en la frontera afgano-paquistaní. Pero es el agente de
que tienen que apelar a gruesas mentiras, pero también a medidas que afectan “intereses” de ella. El desalojo de la base militar norteamericana de Mantas es una medida que afecta a la burguesía imperialista norteamericana, como la retirada del canal de Panamá. El antiimperialismo se ha hecho carne en una parte importante de las masas latinoamericanas. Lo que hoy se presencia es la puja de las masas contra “sus” burguesías asociadas a la burguesía imperialista internacional. Debemos estar expectantes para ver las medidas que se tomen en Ecuador contra los golpistas que deben ir a fondo. Si no es así, estaremos presenciando nuevamente que “entre bueyes no hay cornadas”…
La burguesía imperialista, asociada a las burguesías periféricas, lleva en sus entrañas contradicciones secundarias. Son secundarias hasta que, con el devenir de la crisis, se vayan agudizando y pasen a ser principales.
Nosotros creemos que la posibilidad de una nueva guerra mundial está latente, es más, la burguesía imperialista norteamericana con la israelí como punta de lanza, cree haber preparado el terreno para empezarla, generalizarla, esperando que los iraníes caigan en la trampa de dar respuesta a una provocación. Inventaron la excusa: el supuesto proyecto nuclear militar iraní; aplicaron cuatro rondas de sanciones unilaterales a las que se sumaron las burguesías imperialistas europea, japonesa y las sospechosas “indefiniciones” de Rusia y China, miembros plenos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; abonaron -o creen haber abonado- el terreno con intensas campañas de guerra sicológica. Ahora quieren hacer creer al mundo que promueven la “paz”. En las intensas gestiones diplomáticas de agentes y funcionarios del imperialismo norteamericano en El Líbano, Siria, Turquía y Palestina subyacen las retorcidas intenciones de aislar a Irán. Gestiones que llevan el sello del fracaso. El imperialismo, políticamente hablando, está sumamente debilitado, algo que lo hace más agresivo y peligroso. Debilidad que se manifiesta en que no puede alcanzar sus objetivos.
Su objetivo, respecto de Israel, va camino al fracaso: no ha podido frenar y ha debido negociar una inspección al desarrollo nuclear israelí. Si bien el estado sionista no lo permitió, por ahora, esa negativa, se convierte en una razón frente al mundo para que Irán tampoco lo permita. Si Israel no cumple con las resoluciones de las Naciones Unidas sobre los territorios ocupados, ese incumplimiento traba las “conversaciones” con Estados Unidos y se transforma en argumento en favor de Siria. Los acuerdos y negocios de la burguesía turca con la iraní, difíciles de revertir, son otro escollo para los planes de la burguesía imperialista y su aparato militar,
Sólo los gobiernos, que se arrodillan frente a los yanquis, como el de Argentina, pudieron retirarse de

Los proletariados se movilizan. El proletariado mundial recién comienza a salir del duelo y termina de lamerse las heridas infligidas en la batalla perdida. Sus fuerzas recién se están tensando, poniéndose a prueba en las primeras escaramuzas. Las huelgas generales desatadas en muchos países auguran una creciente agudización de la lucha contra las medidas que implementa la burguesía para hacer caer sobre los hombros del proletariado los efectos de su crisis. No se visualiza en el horizonte inmediato ninguna solución viable. El proletariado necesariamente, en el fragor de las movilizaciones, irá construyendo instancias organizativas cada vez con mayor independencia de clase; irá agotando rápidamente las expectativas que lo tiene atado al destino de la burguesía.
Ante un nuevo aniversario de la muerte de Ernesto “Che” Guevara, frente a su ejemplo y sus enseñanzas, hoy más que ayer, decimos: EL PRESENTE ES LUCHA, EL FUTURO ES NUESTRO. JORGE BRICEÑO, alias Mono Jojoy, ¡PRESENTES! ¡HASTA
