
Aparecen chisporroteos entre personajes, como el ocurrido entre el Jefe de Gabinete Aníbal Fernández y el Diputado de Proyecto Sur Fernando Solanas. Es lamentable que el Jefe de Gabinete ignore qué leyes están en vigencia y cuáles fueron derogadas. En virtud de esta ignorancia, amenazó a Solanas con enjuiciarlo por injurias, un figura legal derogada. Es patético. También es lamentable lo de Solanas. Hay tantos motivos para criticar seriamente al gobierno de la burguesía, que acusar de delincuente al Jefe de Gabinete es un hecho casi intrascendente, como por ejemplo, la entrega del 6% del territorio nacional a multinacionales mineras. No hemos escuchado al Diputado Nacional Solanas pedir una interpelación a la Presidenta para que explique al pueblo argentino las razones que la llevaron a vetar la Ley de Defensa de los Glaciares. No lo hemos escuchado poner el “grito en el cielo” por todas las minas a cielo abierto que están contaminando cielo, tierra y agua. Tenemos todo el derecho a sospechar que la “oposición” pequeño burguesa ha entrado en el juego del parlamentarismo burgués, “el toma y daca”. En algún momento hemos denunciado las complicidades de varios nefastos personajes que usan los cargos políticos para enriquecerse y para ocultar grandes estafas o participaciones en delitos que el poder burgués no investiga ni condena. A Mauricio Macri lo denunciamos por un intento de estafa al Estado por 58 millones de dólares o pesos, a De Narváez por su casi segura participación en el narcotráfico, lo mismo que Duhalde y Menem. A partir de hoy, Macri es un cadáver político que se suma a la procesión de impresentables: la decisión del Juez Norberto Oyarbide de procesarlo en el affaire del espionaje pone fin a sus sueños presidenciables.
El gobierno debería explicar por qué no se toman medidas contra las provocaciones inglesas. No estamos proponiendo que vayamos a la guerra, pero los ingleses tienen intereses económicos en el país. Por lo menos es de esperar que el Estado argentino ensaye una amenaza contra los intereses económicos británicos. Algo que no hicieron los Generales del Proceso de Reorganización Nacional para convertir la guerra en algo serio y no una fantochada. En estos temas, el silencio de la oposición pequeño burguesa es atronador.
Todo esto que aquí decimos no lo dicen los grandes medios, es más, no lo dirán nunca. Y no se trata de más o menos “funcionamiento de neuronas”, de ser más o menos inteligentes o de títulos universitarios. Se trata simplemente de nuestra posición de clase. Se trata de mujeres y hombres proletarios, trabajadores, inteligentes y decididos a pelear por sus intereses inmediatos e históricos, y para nada somos “terribles”, aunque ser “izquierda terrible” es un avance porque, hasta ayer nomás, nos decían la “izquierda paleolítica”…
Nada ha cambiado en esencia, sólo en las formas. Se dice una cosa y se hace lo contrario. Las razones por las cuales sostenemos que la política económica es la continuidad de las políticas de la Dictadura Militar, más precisamente la economía de Martínez de Hoz, siguen en plena vigencia. El gasto del Estado está apuntado a mejorar la infraestructura en función de la producción ya establecida y no en función de lo que nos quieren hacer creer, una supuesta industrialización. Industrializar en el imperio del capital financiero es, por lo menos, un contrasentido y en realidad, una monstruosa mentira. Hacen inversiones a mediano y largo plazo, cuando el capital financiero está hundiendo países enteros por su carácter parasitario en su afanosa búsqueda de grandes ganancias a corto plazo sin arriesgar nada. Es muy poco serio lo que se está planteando. Un proyecto de industrialización requiere desarrollar la infraestructura de salud y educación. O somos ciegos o, en realidad, no hay ningún indicio que manifieste que ése sea el rumbo. Los hospitales públicos dan lástima, su personal con sueldos miserables hace malabarismos. Están totalmente desfinanciados y sin insumos. La educación marcha por el mismo andarivel, con docentes parados porque están mal pagos. Los Estados Provinciales están al borde de la cesación de pagos, aunque se diga que la Nación los va a ayudar. En fin, lo que está pasando, debemos convenir, es la expresión de la decadencia burguesa.
En otro orden de cosas, debemos decir que las complicidades nacidas de cosas que se ocultan, son tan grandes y están tan entretejidas que parece que paralizan a los tres poderes del Estado burgués. Un caso manifiesto es la relación del Estado con la Iglesia. El Cardenal Bergoglio está implicado en crímenes de lesa humanidad, como lo estuvo el ex nuncio apostólico Pío Laghi, quien está en el Vaticano gozando de una flagrante impunidad. Bergoglio también goza de impunidad, como el pedófilo Obispo de Santa Fe Storni o el otro pedófilo, el cura Grassi. Pero los “dirigentes” políticos hablan de “libertad de culto”. Si hubiera tal “libertad”, el Estado no debería subsidiar a ninguna religión y hombres o mujeres de cualquier culto deberían poder acceder a todos los cargos del Estado e incluso a sus Fuerzas Armadas. Eso no sucede, por lo tanto no existe tal libertad de culto, como no existe libertad sindical, libertad de género, etc.
Cuando la burguesía y su Estado no pueden o no quieren conceder en un aspecto, conceden en otros aspectos o crean la ficción de que “todos” vivimos en el mejor de los mundos, montando “súper espectáculos” patrioteros, conciertos, reinauguraciones, reivindicaciones de hombres que pelearon contra la burguesía en defensa de los pobres, como el Padre Carlos Mugica. Vuelven a inaugurar cosas que ya fueron inauguradas, aunque sea un símbolo de la corrupción como es IBM en nuestro país, haciendo la “vista gorda” a las ilegalidades que esta empresa comete contra sus trabajadores. En este contexto debemos inscribir el mega espectáculo del bicentenario. La clase obrera debe recordar los muertos y los atropellos de los que no habla la burguesía, atropellos y muertos que soportó en el centenario. Al margen de la retorcida historia oficial, el bicentenario es la conmemoración de la burguesía que poco y nada tiene que ver con la historia del proletariado.
No existen derechos humanos para los trabajadores, cuando se les niegan salarios decentes; para los desocupados, cuando se les niega el derecho al trabajo; para los sin techo, cuando se les niega el derecho a la vivienda; para los envenenados por la minas a cielo abierto, cuando se les niega el derecho a la salud y la vida; para los niños, cuando mueren de enfermedades curables y de hambre; para los jóvenes, cuando son víctimas de las políticas de Estado, gatillo fácil y drogas. Ésta es la democracia de la Señora Presidenta, la única que tiene sus neuronas funcionando inteligentemente. Porque no confiamos en esta democracia burguesa es que confiamos en nuestros hermanos del proletariado. Confiamos en que sus luchas los harán avanzar en conciencia y organización y, cuando eso ocurra -que inevitablemente sucederá-, volveremos a repetir que queremos TOMAR EL PODER Y HACER LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA.
¿Y las “regulaciones”…? Bien, gracias. No son nada más que globos de ensayo para distraer, calmar las ansiedades de sus socios menores, para engañar y tratar de “contener” a las masas proletarias haciéndoles pensar que son parte de los problemas -y también de las soluciones- y que no hay otra salida que seguir en el mismo “barco” hasta que pase la tormenta o hasta que llegue el naufragio.
Immanuel Wallerstein
Veamos, la burguesía imperialista ha perdido la guerra en Irak, está perdiendo frente a los “desarrapados” talibanes. Tendrán que irse con la cola entre las patas de Kirguizistán, tendrán que abandonar -si ya no la abandonaron- su estrategia geopolítica de aislar a Rusia. Las contradicciones con su alfil en Medio Oriente se agudizarán hasta límites insostenibles y a medida que más tiempo pase se les hará más difícil agredir impunemente a Irán, Siria o el Líbano. Las mentiras y medias verdades van quedando al desnudo, la Señora crisis no perdona: viene acompañada con pánico. Grecia es sólo la punta del iceberg, hay que preguntarse por qué desaparecieron de los medios el tema de la cesación de pagos de Dubai o la irreverencia del pueblo de Islandia que decidió no pagar la deuda y sólo aparece en las noticias por la erupción de un volcán que ahora es el “culpable” de la casi segura quiebra de varias empresas de aviación por desparramar desvergonzadamente sus cenizas por los cielos de Europa…
Hoy no tenemos el Partido Revolucionario Mundial, pero no debemos renunciar a trabajar afanosamente por poner en pie, sobre la base de la Tercera Internacional, cuando Lenin estaba con vida, un nuevo Partido de la Revolución a nivel mundial. Parece un sueño, pero es un sueño al que los proletarios no podemos ni debemos renunciar.
Cual si sus responsables hubieran recuperado súbitamente la memoria histórica, los canales de televisión nos dan la “impactante” noticia de que Alfredo Martínez de Hoz, ex ministro de economía de la dictadura genocida, ha sido detenido en el marco de la investigación de dos causas que lo involucran en la violación a los derechos humanos del pasado. A la vez, por las pantallas, en esa especie de ensalada informativa “global”, nos pasan flashes de la resistencia del pueblo griego contra el plan de ajuste que su estado quiere aplicarles como salida a la crisis de su burguesía.
Martínez de Hoz, con sus orejas malditamente célebres, aparece en las pantallas y una y otra vez y nos retrotrae a mediados de los ’70, cuando con desparpajo sostenía, allá por 1976, que “El salario real ha llegado a un nivel excesivamente alto con relación a la productividad de la economía”. Efectivamente, los salarios cayeron un 40% en cuatro años merced a la gestión del “adelantado” Martínez de Hoz. Desde entonces, nunca más recuperaron su poder adquisitivo que, con el correr de los años, las diferentes variantes de la burguesía en el gobierno, las permanentes recetas del Fondo Monetario Internacional y sus “monitoreos” y el constante endeudamiento externo, no dejaron de caer y caer para transformar nuestra vida en lo que es hoy, cuando vivimos a los saltos, “ajustados” y ajustando nuestra cotidianeidad para sobrevivir. Entonces, nos ponemos a pensar en lo que se les viene a los griegos, los españoles, los portugueses, los irlandeses y nos preguntamos cuántos Martínez de Hoz andan por el mundo, cuánta sangre proletaria regará las calles europeas, cuántos gobiernos burgueses intentarán “hacer justicia” TARDÍA con esos Martínez de Hoz que pululan en el mundo capitalista, explotador, expoliador, asesino y descarnado. Si cuando vemos por la tele a los trabajadores griegos protestando por las calles de Atenas la sensación que nos invade es la de una película conocida, tenemos razón: a esta película más que verla, ya la vivimos.
El “adelantado” Martínez de Hoz fue quien inauguró los pedidos de préstamos a los organismos internacionales: por esos tiempos el FMI “aportó” 400 millones de dólares al estado burgués argentino y hoy es el mismo organismo que mantiene su rol de prestamista global y “colabora” con Grecia con 5.500 millones de euros que sumirán a sus trabajadores en la misma miseria en la que hoy vivimos los argentinos. Es la misma película, en otro escenario, con otros actores, pero que se parecen mucho a nosotros…
El “adelantado” Martínez de Hoz, con la “Ley de Entidades Financieras” Nº 21596, promulgada en junio de 1977, garantizaba con fondos del estado los depósitos de los bancos privados. Es decir, si un banco quebraba, el estado burgués argentino les restituía el dinero a sus inversores. ¿Encontramos alguna diferencia con el salvataje a los bancos que hizo en el año 2008 el estado norteamericano a Fannie Mae, Freddie Mac, American Internacional Group (AIG) con dinero de los ciudadanos estadounidenses…? ¿No? ¡Estamos en lo cierto! No la hay… A esta película también la vimos.
El “adelantado” Martínez de Hoz, con sus medidas de liberar las tasas de interés favoreció que pulularan los bancos, las financieras, las mesas de dinero y la especulación, dándole el pie a la burguesía financiera para desplazar a la burguesía industrial y provocar el cierre de miles de fábricas, creando las condiciones para el advenimiento de la desocupación que aún nos arrastra hacia la miseria y la marginalidad. Sólo como un ejercicio de memoria recordamos el cierre de miles de plantas fabriles en Estados Unidos, Alemania, Francia, España e Italia en los últimos dos años, como consecuencia de la crisis financiera internacional donde la supremacía del capital financiero especulador creó las condiciones para el aumento de la desocupación en esos países. Otra película que nos tiene como actores full time y nos hace cada vez más hermanos de otros trabajadores desconocidos y lejanos que en otros idiomas protestan y resisten porque la vida se les va, como a nosotros, mientras el capitalismo manotea nuestras existencias como último recurso para salvar sus castañas del fuego.
El “adelantado” Martínez de Hoz creó las condiciones para que esa especulación se hiciera indetenible y terminara reventando a las propias entidades financieras participantes del circuito perverso: fue así como cayeron las cooperativas y bancos cooperativos como primeras “víctimas” de ese circuito inventado por este burgués infame. Y así, el 28 de marzo de 1980, fue liquidado el Banco de Intercambio Regional (BIR) -dejando inermes a más de 350.000 ahorristas- por orden del Banco Central que también dispuso la intervención de otros bancos: Los Andes, Oddone, Sidera, Unido de Inversión y Hurlingham, entre otros. Ahorristas y trabajadores, en la calle… Igualitos a los ahorristas y trabajadores de Lehman Brothers que el 14 de septiembre de 2008 dejó más de 25.900 empleados en el mundo sin trabajo y millones de desconocidos ahorristas con las manos vacías como consecuencia de su especulación. La película, tantas veces repetida, ya casi puede parecer aburrida, si no fuera que, en el medio, está la gente...
Entre tanto estruendo mediático sobre el bicentenario, justamente es necesario que conozcamos algo de la historia del “adelantado” José Alfredo Martínez de Hoz, un verdadero representante de la oligarquía de la bosta. Descendiente del primer José Martínez de Hoz, traficante de esclavos procedente de Castilla la Vieja, que en 1806 -cuando se perpetraron las Invasiones Inglesas- fue nombrado administrador de aduanas por los invasores y cuatro años después, en el Cabildo Abierto del 22 mayo de 1810, recuperó su lealtad a España, apoyó al virrey Cisneros y votó en contra de Moreno y Castelli…
El “adelantado” José Alfredo fue biznieto de José Toribio Martínez de Hoz quien fue fundador y primer presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en 1866, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y senador nacional, financista y directo beneficiario de la Campaña del Desierto de Julio A Roca quien le agradeció los favores prestados y los dinerillos otorgándole 2.500.000 hectáreas en la Patagonia. Uno de sus sobrinos nietos fue Federico Lorenzo Martínez de Hoz, otra joyita: entre 1928 y 1931 también presidente de la SRA, fue dirigente del Partido Conservador; integró la organización paramilitar Liga Patriótica Argentina que, entre otras acciones, interviniera en la ejecución de trabajadores en la “semana trágica”; elegido como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires en 1932, no terminó su mandato por haber sido llevado a juicio político por mal desempeño de sus funciones en 1935.
No hubo golpe militar en la Argentina que no tuviera como actores principales a los integrantes de las nefastas Sociedad Rural Argentina, Unión Industrial Argentina y todas las cámaras de comercio. A partir del golpe militar de 1976, el “adelantado” Martínez de Hoz integraría a tan funesta (para nosotros, obviamente) sociedad de intereses, al sector de la burguesía financiera.
Los intereses de esa burguesía rapaz siempre fueron defendidos a sangre y fuego. La última dictadura militar, una vez más y como siempre a lo largo de la historia argentina, tuvo como ejecutoras a las fuerzas armadas, brazo sangriento parido desde las propias entrañas de esa burguesía, para aniquilar toda resistencia popular a sus planes de expoliación. A esta altura de nuestra historia es imprescindible tener claro que el verdadero y más feroz enemigo nuestro nunca vistió uniforme, sino que de guante blanco y corbata, sentado en mullidos sillones aterciopelados en lujosas oficinas del microcentro bancario, se apoltronó para conspirar, pergeñar y urdir las estrategias favorables para la defensa de sus intereses materiales y, si para ello eran necesarios el exterminio de indios o la ejecución de trabajadores como en la semana trágica o el asesinato de 30.000 luchadores sociales JAMÁS tuvo dudas a la hora de optar por la muerte de sus enemigos de clase: NOSOTROS.
La defensa de los “derechos humanos” del gobierno hace eje no sólo en el pasado, sino que, en su mayoría, apunta hacia los uniformados que ejecutaron la tortura, la muerte y la desaparición de personas. Cual manto de olvido muy conveniente para la burguesía, hacen desfilar por los tribunales -¡SIEMPRE TARDE, SIEMPRE TARDE!- a los integrantes de las policías, el ejército, la armada, la gendarmería, etc. sin apuntar a los VERDADEROS ENEMIGOS de nuestro pueblo, los que detentan el VERDADERO PODER, los rapaces “adelantados” como José Alfredo Martínez de Hoz, Adalbert Krieguer Vassena, Juan Ernesto y Roberto Alemann, Cosme Beccar Varela y familia, Guillermo Walter Klein, Domingo Felipe Cavallo y cientos de otros tipos provenientes de familias “bicentenarias” explotadoras, rancias, despreciables, conspiradoras, insaciables y asesinas. Agazapados en bambalinas zafan de la justicia burguesa y continúan hasta el día de hoy con el mismo plan de enriquecimiento a nuestra costa. Y son “adelantados” porque hicieron lo que ahora otros burgueses de otras nacionalidades intentan hacer, treinta y pico de años después de la última dictadura argentina, en otros países a lo largo y ancho del mundo. Que las medidas que se intentan aplicar en Grecia y España sean como una película muchas veces vista por nosotros no debería asombrarnos: es el capitalismo sin careta, sin falsas e imposibles “humanidades”, desnudo en su crisis más profunda, el que ahora no puede disimularse más bajo rosadas social democracias como las europeas o liberales “democracias” como la de Estados Unidos.
Quizás debería asombrarnos que tantos “adelantados” en nuestra historia aún continúen moviendo los hilos de nuestra vida, viajando con nuestros presidentes, haciendo negocios internacionales con los funcionarios de nuestros gobiernos y que nunca sean juzgados por sus masacres. Tal vez debería asombrarnos que José Alfredo Martínez de Hoz sólo sea juzgado por el secuestro, tortura y extorsión de dos empresarios y que no sea juzgado por los miles de muertos del campo popular que fueron necesarios para que su plan económico se llevara a cabo. Debería sorprendernos que SÓLO Martínez de Hoz, en la decrepitud de su vida –TARDE, SIEMPRE TARDE- sea puesto preso en su casa (¡Vaya castigo blando para ese viejo maldito!) y todo el resto de conspiradores y sus descendientes, tan conspiradores como sus ancestros, aún hagan negocios a costa de nuestra sangre y sonrían para la foto con los funcionarios del estado burgués, incluida la actual presidenta. Debería sorprendernos que Hipólito Yrigoyen, Perón, Alfonsín, Menem, De la Rúa y los Kirchner hayan dejado pasar sus masacres.
Fue en la conmemoración del primer centenario de la “patria” cuando Hipólito Yrigoyen no acusó recibo de la “manifestaciones patrióticas” de los niños “bien” de la alta sociedad que incendiaron locales anarquistas y de trabajadores y quemaron los periódicos obreros La Vanguardia, La Protesta, La Batalla y Acción Socialista al grito de “Abajo la anarquía”, “Mueran los gringos”, “Muera el anarquismo”, “Abajo la huelga”, “Mueran los obreros” y “Viva la patria”…
Fue durante el gobierno de Perón cuando bombardearon la Plaza de Mayo, un 16 de Junio de 1955, porque a esa oligarquía de la bosta le molestaban los cabecitas negras demasiado envalentonados para su gusto porque ponían en peligro sus intereses.
Fue durante el gobierno de Alfonsín que se dictaron las leyes de obediencia debida y punto final, perdonando a todos los asesinos ejecutores y a sus ideólogos y financistas materiales.
Fue un presidente constitucional, Carlos Saúl Menem, quien los indultó pretendiendo un manto de olvido para tanta muerte.
Es durante el gobierno de Cristina Kirchner que se juzga al “adelantado” Martínez de Hoz por el secuestro y extorsión de dos empresarios, pero se omite juzgar a todos los que participaron en la organización del golpe de Estado de 1976 como Jorge Aguado (UIA y CARBAP), Armando Braun (Cámara Argentina de Comercio), Osvaldo Cornide (CAME), Celedonio Pereda (SRA), César Polledo (Cámara Argentina de la Construcción), Roberto Meoli, Federico Peña (Cámara de Sociedades Anónimas) y Juan Sabaté (Cámara de Grandes Tiendas), parte de los tantos conspiradores de la burguesía que pergeñaron el golpe sangriento.
En el “bicentenario” ¿qué tenemos para festejar nosotros, los trabajadores, los pobres y los únicos propietarios de la sangre derramada en nombre de ellos, los masacradores? ¿De qué nos sirve la justicia burguesa, SIEMPRE TARDÍA, con que pretenden lavarse la cara y las manos empapadas con la sangre de los originarios dueños de la tierra, los obreros de las fábricas, los campesinos del azúcar y el quebracho, los trabajadores de la Patagonia, los mineros del carbón y tantos otros? ¿Qué bombos y fanfarrias pueden hacernos olvidar nuestros orígenes de clase, nuestros verdaderos intereses, nuestra explotación, nuestros eternos sueldos de hambre o nuestra desocupación y marginación gestados por sus devastadores planes de ajuste, sus préstamos internacionales monitoreados por otros como ellos, sus privilegios históricos, sus leyes flexibles para sus bolsillos, sus jueces corruptos y sus funcionarios coimeros?
El “adelantado” Alfredo Martínez de Hoz llegará decrépito y desmemoriado al “bicentenario”, preso en su lujoso departamento del no menos histórico Edificio Kavanagh, habiendo vivido todos estos años alegre y libremente, mientras nosotros contamos ausencias, velamos fantasmas, desenterramos huesos y aún luchamos por una vida digna, la misma por la que tantos de los nuestros fueron asesinados por él y sus secuaces de clase.
Y, en el medio de este presente, la paradoja de que este viejo senil y perverso esté preso cuando en el mundo, para otros trabajadores, se ponen de “moda” las mismas medidas de ajuste que él y sus socios aplicaron contra nosotros, los anónimos conejitos de indias con que el sistema infame probó sus recetas magistrales. ¡Qué asco!
Mientras el mundo sea capitalista, no hay nada para festejar y, mucho menos, el bicentenario del nacimiento de la clase que nos explota en nuestro país.
Cada trabajador, con cada “Viva la patria”, debería recordar que bajo esa misma consigna, hace doscientos años atrás, cien años atrás, treinta y cuatro años atrás, nos han muerto para hacer prevalecer sus privilegios.
A nosotros SÓLO nos queda un camino: a vencer o morir. Como siempre. Como hace más que un bicentenario...
El día que compartí con mi viejo
Este año la fecha cayó un jueves viejo, el mismo día que las rondas; las mismas que compartí con la abuela durante tantos y tantos años. Tu recuerdo es el combustible que me ayuda a luchar para seguir viviendo y vivir para seguir luchando. NICOLAS TALAVERA, combatiente del ERP-22, detenido-desaparecido, PRESENTE ¡¡¡AHORA Y SIEMPRE!!! |