Este año la fecha cayó un jueves viejo, el mismo día que las rondas; las mismas que compartí con la abuela durante tantos y tantos años.
Su paso firme me indicaba el camino, mientras me acomodaba la ropa en invierno para que "no tomes frio”, decía ella, que hace muchos años partió, seguro, a seguir buscándote...
Pero hubo algo que me había planteado como meta este día: no pensaba encerrarme en el dolor y la bronca; esta vez, la íbamos a pasar juntos; yo tenía que cursar en la facu y después ir al Hospital para ver cómo me salieron los estudios y vos ibas a estar conmigo, pero no como la ausencia que generalmente te vuelve presente en estas fechas, pensaba compartir el día con vos, charlas con vos desde mis frágiles recuerdos, aún sin tener muy en claro cómo era tu rostro y esto no sólo porque cuando te llevaron a vos, que estabas en Buenos Aires aquel 13 de mayo del 77 y yo solo tenía tres años; sino porque el mismo día nos llevaron a mamá, a Chelo y a mí que estábamos en Mar del Plata, en la villa donde ella hacia su trabajo de superficie y nosotros, con Chelo, vivíamos nuestra niñez de la manera más natural, entre la escuela, los amigos y las visitas para verte, que eran toda una aventura. “Tabicarse” era la orden y para nosotros era como jugar a las escondidas, sin tener en claro que era parte de la protección que, como pudiste, nos brindaste. Ese día, cuando cayeron los milicos a casa y para que no quede rastro alguno de nuestro paso por ahí, le prendieron fuego a la casilla en la que vivíamos y en ese humo, que aún recuerdo, se fue perdiendo hasta la última foto tuya que mamá guardaba como un tesoro… Por eso es que me cuesta unir tu recuerdo con una cara, con un rostro que dejase algún rastro concreto que me permita decir si soy o no parecido a vos…
Pero volvamos a nuestro día compartido. En la facu lo conté, te conté; era necesario porque no sólo no estabas físicamente ahí para mi, sino que también les faltabas a mis compañeros, también para ellos te desaparecieron. Fue un día largo, traté de estirarlo lo más que pude; las conversaciones “imaginarias” que tuvimos ese día no dejaban que el cansancio me venza, quería mas… Quería que estuvieses sin recurrir a metáforas para ello…
La pase bien viejo y espero que se repita antes de que pase un año.
Te quiero, te extraño, te necesito y por sobre todas las cosas, me siento orgulloso de tu entrega para con el pueblo.
13 de Mayo de 1977 - 13 de Mayo de 2010. A 33 años, el mismo dolor y la misma bronca. Tu recuerdo es el combustible que me ayuda a luchar para seguir viviendo y vivir para seguir luchando.
NICOLAS TALAVERA, combatiente del ERP-22, detenido-desaparecido, PRESENTE ¡¡¡AHORA Y SIEMPRE!!! |