sábado, 7 de noviembre de 2009

INTERNACIONAL


LA CAÍDA DEL IMPERIO NORTEAMERICANO

Las visiones y premoniciones sobre el desmoronamiento del imperialismo yanqui, ya son moneda corriente y van... Abarcan desde el tibio planteo de la pérdida de la hegemonía mundial del imperialismo norteamericano hasta una catastrófica guerra civil que desmembraría a Estados Unidos en seis partes independientes unas de otras, con áreas de influencias de la Unión Europea, rusa, china y canadiense. ¡Hasta una república indígena!
¡Paremos el delirio! Tratemos de analizar las causas y efectos de la inédita crisis económica que no sólo afecta a Estados Unidos, sino a TODA LA ECONOMÍA CAPITALISTA, más precisamente a todo el mundo. Debemos partir de una base mínima de coincidencias. NO EXISTE NINGÚN PAÍS FUERA DE LA ÓRBITA DEL CAPITALISMO. Existen países que, en el tránsito hacia el socialismo, fueron detenidos por la feroz contra ofensiva del capital; otros, por la incapacidad de us vanguardias políticas, deslizaron hacia la burocratización, hacia la paralización de la revolución y cayeron en la corrupción de sus cuadros y direcciones, que se dedicaron a usurpar privilegios que los alejaron, cada vez más, de los intereses inmediatos y estratégicos del proletariado. Estas desviaciones son, nada más ni nada menos, que expresiones de la derrota frente al capitalismo. Hoy por hoy, sus economías están tan estancadas como las economías de cualquier país puramente capitalista y sufrirán las consecuencias del inevitable crack que aterroriza a toda la burguesía mundial.


TODOS buscan “culpables” y los seguirán buscando, sin encontrarlos. Mientras, el capitalismo se desliza por la pendiente, enfilándose hacia una profundización que se visualiza como catastrófica. Va al encuentro del inevitable crack. Las únicas “culpables” son las leyes inherentes al desarrollo del régimen de producción capitalista: apropiación privada versus producción cada vez más social, contradicción madre de todas las contradicciones que atraviesan vertical y horizontalmente al capitalismo como régimen de producción; contradicción de las que nacen y se entrecruzan innumerables tendencias y contradicciones; contradicciones que no están sujetas a la voluntad de ningún hombre ni grupo de hombres ni tan siquiera a una clase por más poderosa que se creyera. De una de ellas, la oferta y la demanda, deviene la tan mentada “competitividad” que desata “guerras” comerciales y que aumenta a niveles astronómicos la concentración de la producción y la centralización del capital. La “competitividad” introdujo y magnificó la tendencia histórica descubierta por Don Carlos Marx allá por el siglo XIX: La tendencia a la tasa decreciente de ganancia del capital. Dicha tendencia ha cambiado la composición orgánica del capital: ha disminuido el capital variable y ha aumentado el capital fijo, por la introducción masiva de tecnología en el proceso de producción en aras de la “dichosa competitividad”, que desata violentas búsquedas y conquistas de mano de obra barata, de materias primas, de mercados, de áreas de influencias; que desata guerras de rapiña. Lógicamente la burguesía más rapaz es la burguesía imperialista norteamericana, seguida muy de cerca por la burguesía imperialista europea. En nombre de la “competitividad” se pone en riesgo la vida del proletariado mundial, la existencia misma del planeta. La posibilidad cierta de una guerra nuclear pone en riesgo toda la vida y se hace en nombre de la “competitividad”. El DIOS GANANCIA no tiene piedad: debe realizarse a cualquier costo.

De todo lo expuesto y a riesgo de que nos pongan el cartelito de “deterministas”, sostenemos que la actual situación del capitalismo se debe al desarrollo de sus contradicciones y que las acciones de la burguesía en su conjunto lo único que han logrado es extender en el tiempo lo inevitable. Pero no se confunda lo que decimos. Esto no significa la desaparición del capitalismo y, mucho menos, el fin de la clase dominante. Es necesaria e imprescindible la acción organizada del proletariado y de su Partido Revolucionario, con la firme determinación de tomar el Poder e instaurar la Dictadura del Proletariado para hacer la Revolución Socialista.

El desarrollo de las contradicciones inherentes al régimen de producción capitalista ha llevado al sistema burgués a esta situación caótica. El profesor y científico ruso, Igor Panarín, doctor en Ciencias Políticas, profesor del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Academia Diplomática rusa, predice -durante una conferencia de prensa que se realizó con motivo de la presentación de su nuevo libro- que en noviembre de este año puede comenzar el colapso del imperio. Sostiene que Obama nada ha hecho para sacar a su país de la crisis. Es necesario recordar que Igor Panarín viene advirtiendo desde 1998 sobre la caída del imperialismo norteamericano. Está claro que, más allá de los mentirosos discursos y mentirosas declaraciones, Obama nada ha hecho por resolver los problemas del proletariado de su país y mucho menos del proletariado mundial.

Los billones de dólares destinados a salvar a los grandes bancos y financieras son y serán usados para multiplicar las especulaciones y no para conceder créditos para el consumo y a la producción. En 1980, Estados Unidos prácticamente no tenía deuda externa; en 1998, ya debía dos billones de dólares y actualmente, su deuda asciende a once billones, lo que constituye una pirámide financiera que inevitablemente se derrumbará. Muchos países están saliendo progresivamente del área de influencia del dólar. Están comerciando en sus monedas u otras, lo que debilita ostensiblemente al dólar como moneda de intercambio internacional y que lo lleva inexorablemente a su devaluación. Las reglas y disposiciones para regular las actividades financieras y comerciales en el mundo no pueden ser impuestas ni dirigidas por la burguesía imperialista estadounidense que ya no tiene el poder político ni económico para hacerlo, sino que depende de las futuras alianzas. He aquí la base material para el funcionamiento del G20. Ningún país, hoy por hoy, está en condiciones para “dictar” normas y regulaciones ni hacerse cargo de nada, como tampoco están interesados los diferentes países en enfrentarse abiertamente a la burguesía imperialista norteamericana. De hacerlo, todos sufrirían las consecuencias del derrumbe, con las resultados políticos y sociales previsibles. En definitiva, TODOS esperan el desenlace. TODOS esperan lo peor. Están paralizados al borde del abismo. Mientras, el hambre se generaliza y, según el Plan Alimentario Mundial (PAM), ha sobrepasado la cifra de 1.000 millones de personas, con tendencia a aumentar.

La burbuja que nos aterroriza

La situación de la deuda “pública” o deuda fiscal, no es privativa de Estados Unidos. Por ejemplo, España, que en el año 2007 tenía una deuda fiscal de 555 mil millones de dólares (36,2% del PBI, bastante por debajo de la media europea), llegará este año a 829 mil millones de dólares (58,3% del PBI) y, en 2010, alcanzará a 1,1 billón de dólares (75,9% del PBI), con un endeudamiento de 23.962 dólares per cápita. Países de la eurozona como Francia, Italia, Inglaterra y Alemania superarán, en 2010, una deuda pública del 80% del PBI. Japón, un país emblemático por ser el primero donde se manifestó la crisis en los años ‘90 y que tiene más de una década perdida, llegará en 2010 a una deuda pública del 199% de su PBI y a un endeudamiento per cápita de 79.381 dólares. La deuda pública mundial llega, en este momento, a una cifra superior a los 35,1 billones de dólares, lo que representa que cada habitante del mundo debe 5.400 dólares... Esto se constituye en un hecho sumamente dramático si consideramos que el 40% de la población mundial vive con menos de 2 dólares diarios. Hasta hoy, la burguesía financiera imperialista, con su prepotencia, esconde la realidad. Una realidad que dejará una herencia que durará mucho tiempo. Las deudas fiscales, mal llamadas “deudas públicas”, son una bomba de tiempo y una razón más para que el proletariado tome en sus manos su propio destino.

Frente a la “necesidad” de liquidez en efectivo por parte de bancos y gobiernos, se hace la vista gorda sobre el origen del dinero. Por lo tanto, el volumen del dinero originado en el narcotráfico, lavado por los bancos oficiales, ha aumentado considerablemente. Quien afirma esto fue, hasta no hace mucho, un prominente “lavador”: Humberto Aguilar que, por haber renunciado a seguir lavando dinero sufrió varios atentados y sigue con vida gracias a un antiguo cliente al que debió prometerle no abrir la boca… La tendencia al crecimiento de la cantidad de dinero lavado también fue señalada por la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (ONUDD), cuyo analista Antonio Costa aseguró, durante una reciente conferencia en Viena, que algunos bancos podrían haberse salvado de la bancarrota merced al “capital líquido de inversión disponible, que es el dinero del narcotráfico”. Ninguna novedad, sólo es una más de las pústulas sanguinolentas del capital que nos hace recordar aquella sentencia de Don Carlos Marx: “el dinero está sucio de sangre, pero el capital resume sangre por todos los poros”.

Las mentiras y los mentirosos análisis que difunden todos los medios masivos de desinformación de la burguesía imperialista no alcanzan para cubrir los enormes agujeros que va abriendo la realidad económica. El desempleo está alcanzando niveles insospechados. La manipulación de los índices hacen ruborizar hasta al más mentiroso. Cualquier parecido con la situación del INDEC en nuestro país, es pura coincidencia… Hasta la decisión del estado de California de emitir su propia moneda se parece a las medidas que se toman en países subdesarrollados.

Ya nadie cree lo que sostienen las autoridades norteamericanas. No le creen ni a Obama ni a Ben Bernanke, por eso cae estrepitosamente el índice de confianza del consumidor que, en agosto, era del 54,5%; en septiembre, del 53,1% y en octubre cayó al 47,7%, arrastrando todos los índices bursátiles hacia abajo. Para poder hablar de una economía sana, el índice de confianza del consumidor debería alcanzar los 90 puntos. La “recuperación económica” de Obama choca con la incredulidad del pueblo norteamericano.

Aunque las Bolsas, el sistema financiero, muchos economistas interesados y sus periodistas y “comunicadores” a sueldo intentan transmitir señales de que “hay recuperación”, lo cierto es que los datos indican exactamente lo contrario. La economía mundial va de mal en peor y todo demuestra que tiende a agravarse. La política monetaria está totalmente colapsada. Sus medidas convencionales y no convencionales (como la tasa de interés -objetivo prioritario del régimen monetarista- actualmente se encuentra en torno a cero y tiene para un tiempo más en esos niveles) han superado el límite de su eficacia, por lo que no ha quedado otro instrumento de estabilización que la política fiscal. Los resultados están a la vista: los déficits públicos han aumentado al ritmo de un alud y su tendencia inmediata es al desmoronamiento. Las secuelas ya están instaladas: por un lado, un pesado pesimismo en la clase dominante; por otro, un creciente descreimiento del proletariado y las capas medias. Son patéticas las declamaciones de los “líderes” de los países “desarrollados” acerca de que la crisis económica global ha “tocado fondo”. Para Obama, por ejemplo, la crisis ha terminado, aunque la desocupación en su país alcanzó en pocos meses la cifra real del 16,9% de la población económicamente activa (foro.univisión.com, 27/09/09). La OCDE -Organización para el Comercio y el Desarrollo-, alegre e irresponsablemente, da a conocer indicadores que nada tienen que ver con la realidad. Alan Greenspan, perdiendo toda seriedad, pronostica una tasa de crecimiento del 3% para su país. Es evidente que o están contando chistes muy malos o están perdiendo contacto con la realidad.

El que parece que no pierde contacto con la realidad es el BANCO CENTRAL DE LOS BANCOS CENTRALES, el BPI, Banco de Pagos Internacionales, que tiene su sede en Basilea, una ciudad al noroeste de Suiza. Banco que, supuestamente, no rinde cuenta a ningún gobierno. A su sede van los representantes de los bancos centrales para analizar la situación. Se dice que este banco no acostumbra a equivocarse. Ha insistido desde 2003 sobre la existencia de graves desequilibrios del sistema financiero, pero nadie quiso escucharlo. Ahora, en su más reciente informe, indica que se corre el peligro de que estallen otras burbujas financieras, mucho más graves que la inmobiliaria, y que la inversión en mercados especulativos había aumentado un 16% en el segundo trimestre de 2009, lo cual entraña “grandes riesgos sistemáticos” en el sector financiero internacional. Luego del informe del BPI, su ex jefe del departamento económico, William White, advirtió que las acciones del gobierno estadounidense “para socorrer a la economía a corto plazo, podrían estar sembrando las semillas de crisis futuras”, lo que acarrearía una recesión más profunda y prolongada (www.globalresearch.ca, 08/10/09. El director del Trends Research Institute (Instituto de Investigación de Tendencias), Gerald Celente, quien tampoco suele equivocarse, en mayo de este año anunció que se avecina “la madre de todas las burbujas”, provocada por el “paquete de estímulos” que Celente definió como “dólares fantasmales, impresos en aire, inconsistentes, respaldados por nada y produciendo casi nada” (geraldcelentechannel.blogspot.com, 13/5/09). Cuando esta burbuja estalle no quedarán recursos para “inflar” otra. Celente piensa que esto podría empujar a la burguesía imperialista yanqui a lanzar una guerra de proporciones impensadas. Sin comentarios…

El proletariado ha iniciado ya, en muchos países, una gimnasia de enfrentamiento en defensa de sus intereses. Estas movilizaciones necesariamente tenderán a tomar caracteres políticos, buscando la independencia de clase, en un primer momento.
Afganistán-Pakistán, la tumba que espera a la difunta

Para la burguesía financiera imperialista, Afganistán se está transformando en la muralla donde se estrellarán todos sus sueños, tal como ocurrió en otros tiempos históricos. Ese país fue la tumba de los sueños imperialistas de los zares rusos y del imperio Inglés. Junto con los sueños fueron enterrados cientos y miles de soldados. La ex Unión Soviética también vio fracasar sus designios en las tierras montañosas de Afganistán. Los imperialistas agrupados en la OTAN no pueden entender que un pueblo tan atrasado los tenga al borde de la derrota. Pero sucede que los norteamericanos, que se piensan tan inteligentes, no han aprendido NADA: es la misma pregunta que se hacían en Vietnam... Su soberbia, su prepotencia, no les permiten comprender que existen fuerzas muy superiores a su tecnología y que las guerras no se ganan con juegos de computadoras. No han aprendido NADA de su enfrentamiento con Irak. No entienden que el pueblo afgano está librando una GUERRA contra un agresor extranjero y que, por lo tanto, es una guerra JUSTA. Los pueblos cuando libran una GUERRA JUSTA extraen fuerzas aún de sus debilidades. Las mentiras pueden nublar la razón por un tiempo limitado. En algún momento, se descorre el velo y la verdad aparece con toda su crueldad manifiesta. Siempre dijimos que Osama bin Laden era y es un invento de los servicios de inteligencia de la burguesía imperialista, que ellos lo habían entrenado y lo usaban para justificar sus intervenciones, que era el ENEMIGO ELEGIDO para suplantar a la “extinta” Unión Soviética. También sostuvimos que el atentado contra las torres gemelas fue realizado por los propios servicios de inteligencia imperialistas y que sería usado para justificar la invasión de Irak y todas las aventuras de sus guerreros de papel. Ahora se sabe que la invasión a Irak fue planificada dos años antes de la caída de la torres. También se sabe que la invasión a Afganistán fue planificada por la CIA para “entrenar” a las tropas que invadirían Irak. Pero según TODOS sus adocenados periodistas y comunicadores, Estados Unidos emprendió la operación “Enduring Freedom” (“Libertad Duradera”) porque los talibán se negaban a entregar a Osama bin Laden. En realidad los talibán pidieron a Estados Unidos: “si ustedes quieren que bin Laden sea juzgado, dennos las pruebas y déjennos juzgarlo con un tribunal islámico en cualquier país musulmán”. Pero Bush y su camarilla lo usaron como coartada.

Algunos sostienen que la visión yanqui se entiende a partir de tres obras a saber: 1º) “El final de la historia”, de Francis Fukuyama. Según él, la historia había llegado al final con el desmoronamiento de la Unión Soviética y el dominio de la democracia liberal. 2º) “El choque de las civilizaciones”, de Samuel Huntington. Según este autor, la historia no dependería de la lucha de clases, sino más bien de un conflicto de civilizaciones. Dividió al mundo en diferentes civilizaciones y decretó que la más agresiva era la islámica. 3º) “El gran tablero”, de Zbigniew Brzezinski, que considera que la única potencia del siglo XXI será la que domine Eurasia. La mayor parte de la humanidad vive en esta zona y se supone que la actividad económica en ella será más importante.

El idealismo de la burguesía imperialista es tan delirante que, no cabe ninguna duda, la llevará a su tumba. Estas “obras” no explican el empantanamiento y la casi segura derrota de Estados Unidos y sus aliados en los campos de batalla de Irak. Durante ocho años, las burguesías imperialistas yanqui y británica gastaron todo su dinero sin resultado alguno: no lograron pacificar el país, no pudieron crear el gobierno que ellas querían, no supieron obtener una base popular ni controlar el petróleo. Un millón de iraquíes muertos. ¿Para qué…? En Irak no contaban con el visto bueno de la burguesía imperialista francesa y alemana, que se negaron a participar contra Irak.

La decisión de Obama de mantenerse en Afganistán puede tener el objetivo de mantener la alianza de la OTAN. Una derrota, que es lo más previsible, haría saltar por los aires a la OTAN.

Los talibán nunca fueron enemigos de Estados Unidos, es más: fueron usados, tal como Osama bin Laden, para combatir contra los soviéticos. Brzeziznski, consejero de Carter, fue el cerebro de la lucha contra los soviéticos. Cuando en 1989 el Ejército Rojo abandonó Afganistán, los señores de la guerra, que se habían unido para combatirlo, se volvieron unos contra los otros, causando, en la práctica, la destrucción del país. Millones de refugiados huyeron a Pakistán, que fue afectado por una crisis por la llegada de tantos afganos y barones de la droga. Es en este contexto cuando aparecen los talibán, estudiantes surgidos de la generación más joven de estos refugiados. La ex Secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, saludó la llegada de los talibán al poder en 1996 y la consideró como un paso positivo. Muchos sostienen que los talibán recibieron ayuda externa, algo que la ex ministra paquistaní asesinada por mandato norteamericano, Benazir Bhutto, resumía de la siguiente manera: “La idea era inglesa, la financiación saudí, la supervisión paquistaní y el armamento estadounidense”.

Un poco de historia: en el siglo XIX, India era la joya de la corona del imperio británico, que se interponía en la expansión de Rusia por el Asia Central. Los ingleses quisieron utilizar a Afganistán para proteger su colonia, pero el designio británico acabó en tres guerras anglo-afganas. Luego de la segunda (1893), el gobernador de la India, Sir Durand, trazó una línea en el territorio pastún, creando una zona tapón entre Afganistán y la India británica. Por esta razón, la mayoría de los pastunes no reconocen la existencia de Pakistán. Cuando Pakistán se declaró independiente, el único miembro de las Naciones Unidas que votó en contra fue Afganistán.

En mayo de 2001, cuatro meses antes del atentado a las torres gemelas, Estados Unidos entregaba un subsidio de 43 millones de dólares al régimen talibán, en el marco del proyecto del oleoducto de Unocal. Después del 11 de septiembre el programa se interrumpió, se vino abajo.

Las fuerzas de la OTAN derrocaron fácilmente al régimen talibán, pero no pudieron ni pueden controlar el país, ya que los pastunes son mayoría y no reconocen a Hamid Karzai como su gobierno, a pesar de que Karzai es pastún. La burguesía imperialista yanqui salió a comprar pastunes representativos, pero éstos tomaron el dinero y se fueron. Afganistán está compuesto por diferentes grupos étnicos. Al mayoritario (con casi el 50% de la población), compuesto por pastunes, le siguen los tayikos, los hazaras y los kazakos. En torno a estas etnias se articula la rivalidad entre los señores de la guerra. Existen otras minorías. Los talibán son pastunes.

En este contexto un gobierno central se convierte en una ficción. Los señores de la guerra trabajan cada uno para sí y cada ministerio es el ministerio independiente de un señor de la guerra. Un caos. Las ideas que se hicieron los señores de la guerra de la OTAN no funcionan, chocan y se deshacen contra los objetivos de los señores de la guerra regionales. Los bombardeos de la OTAN contra los campesinos en sus campos, contra las mezquitas, contra bodas o funerales, sólo ayudan al caos generalizado. Los asesinatos sobre la población civil afgana crean levantamientos populares y unifican la lucha de los talibán.

El Departamento de Estado norteamericano, con Hillary Clinton a la cabeza, acusa a los talibán de usar la droga para financiarse. El opio es un producto químico procedente de la amapola. Cuando la flor de la amapola eclosiona, se corta, se colecta la leche que se desprende de ella y se vende. Es lo que hacen los campesinos afganos. Luego esa leche se seca, la trabajan en máquinas y añaden productos químicos para, finalmente, obtener el opio. Está claro que para producir opio se necesitan laboratorios y conocimientos químicos. El 80% de la población afgana es analfabeta; seguramente ese porcentaje es mucho mayor en la población campesina. Por eso sostenemos que la producción de opio está en manos de la CIA y sus proveedores son los señores de la guerra. Porque, además, cuando los talibán llegaron al poder en 1996, quemaron todos los campos de amapola que habían sido instalados para financiar la guerra contra los soviéticos. No hay que exprimirse demasiado el cerebro para darse cuenta de que fue la CIA quien comenzó las plantaciones en la frontera afgano-paquistaní. Está haciendo lo mismo en Colombia, mientras acusa a las FARC de narcotráfico, al igual que acusa a los talibán, cuando, en realidad, los narcotraficantes son ellos y sus fuerzas armadas. Ellos tienen la logística para producir el opio y los medios para trasladarlo hacia occidente. Sus acusaciones son una burda justificación. En Afganistán el cultivo de la amapola, sugestivamente, empezó con la guerra contra los soviéticos y hoy está en manos de los señores de la guerra regionales que dejaron que los campesinos cultivaran lo que quisieran. De esta manera “ganaban” una base social, ya que a un campesino le da mucho más dinero cultivar amapolas que cualquier otro cultivo.

Al tomar el poder, los talibán quemaron los campos de amapolas y se ganaron la enemistad de los campesinos. Hoy, ya no impiden a los campesinos cultivar amapolas, pero sí prohíben la producción de opio. Así ganan la amistad de los campesinos y ayuda financiera. La masacre de civiles por parte de los señores de la guerra de la OTAN acerca a la población con los talibán, haciendo más difícil su aislamiento. La población afgana apoya a los talibán no porque sean más progresistas, o menos atrasados que los señores de la guerra regionales que saquean al país y venden drogas. El apoyo de la población afgana al talibán es porque espera que le devuelvan la paz a su país.

Obama trata de dividir a los talibán en “buenos” y “malos”, por eso dice que está dispuesto a negociar con los talibán “moderados”. Difícilmente haya talibán “moderados”. Por lo tanto, la burguesía imperialista, con Obama como mascarón de proa, deberá reconocer su derrota de la forma más humillante e ignominiosa. Saldrán de Afganistán como salieron de Vietnam. Y tendrán que abandonar a su suerte a los punjabis de Pakistán. La derrota en Afganistán entraña una derrota en toda Asia Central.

Los pastunes, en Pakistán, son el segundo grupo étnico detrás de los punjabis y son blanco de los bombardeos de los señores de la guerra de la OTAN, autorizados por el gobierno títere. En el norte de Pakistán hay talibán y atacan destruyendo el avituallamiento de la coalición. Para resolver esto, el gobierno títere de Pakistán autoriza los bombardeos contra su propia población. Como consecuencia, los talibán se han desarrollado y están dispuestos a marchar contra Islamabad. Por lógica, la frontera afgano-paquistaní ha dejado de existir. Pero eso no es todo: en su delirante estrategia, la burguesía imperialista está dispuesta a cercar el aprovisionamiento de petróleo y gas hacia China. Para eso, pretende lograr la secesión de la provincia de Beluchistán, que ocupa el 48% del territorio de Pakistán y es la menos poblada, debido a que en ella vive sólo un 5% de la población total. El futuro de Pakistán parece ser el de la balcanización.

Por lo pronto, las tropas yanquis están haciendo lo mismo que hicieron en Bagdad pero ahora en Islamabad construyendo su “Zona Verde” y aterrorizando a una nación de 180 millones de habitantes.

Sin embargo, la realidad muestra que una coalición militar de 40 naciones, la mayor de la historia de la humanidad, equipada con las armas más destructivas y avanzadas jamás fabricadas, no ha podido, tras ocho años de asedio, controlar Afganistán, el segundo país menos desarrollado del planeta. Que algunos miles de desarrapados talibán, sin tanques ni aviones, hayan puesto en ridículo a 100.000 soldados veteranos, y a otro medio millón de militares pakistaníes parece un pretexto para demorar el envío de más tropas. Pero hay una razón oculta: Obama cayó 22 puntos en las encuestas desde el 20 de enero, y una de las causas que explican el descenso es la decisión de aumentar las tropas de ocupación en Afganistán.


Sin abandonar el discurso de “guerra contra el terrorismo”, dilató el envío de más tropas (pedidas tanto por el Pentágono como por sus socios europeos de la OTAN) para contener la ofensiva de los talibán, que ya acampan a pocos kilómetros de Kabul, nombran gobernadores y se han constituido en un “gobierno en las sombras”. La relación de Obama y el Pentágono hizo crisis y llegó la advertencia: Estados Unidos puede ser derrotado en Afganistán. El tiempo y la vida dirán si la historia finalmente se repetirá convirtiendo a Afganistán en el cementerio de los sueños imperiales de las burguesías imperialistas norteamericana y europea.

Por un lado, la resistencia de los proletariados del mundo contra la guerra ponen en apuros los designios de la burguesía imperialista. Por el otro, la enorme desocupación creciente en Estados Unidos facilita el reclutamiento de carne de cañón…
Las pesadillas y los sueños
Los sueños a veces se tornan pesadillas. Israel ha debido dar explicaciones en Rusia sobre sus planes contra Irán. Los turcos le dan la espalda y no lo dejan participar de maniobras aéreas. Un jurista judío y sionista pretende llevar a los mandos militares y políticos que participaron de la operación “Plomo fundido” contra la Franja de Gaza a la Corte Penal Internacional para que se los juzgue por crímenes de guerra. También pretende condenar por los mismos crímenes a las víctimas. Netanyahu y sus ministros recorren los pasillos de la ONU, junto con su socio Obama. Buscan aliados y mecanismos para evitar que el Consejo de Seguridad derive el farsesco informe Goldstone hacia la Corte Penal Internacional. Farsesco, porque iguala las fuerzas armadas israelíes con la guerrilla de Hamas. Cada día queda más en evidencia que la Organización de Naciones Unidas responde a los intereses de la burguesía imperialista. Para colmo de males, Hamas y Al Fatah deciden unirse, después de haberse desunido.

El “cerebro” de la invasión a Afganistán, miembro dilecto de La Trilateral, autor del libro “El gran tablero”, anticomunista hasta el tuétano, aboga contra Israel diciendo que “si Israel intenta bombardear las instalaciones nucleares de Irán, habría que interceptar los aviones”. ¡Qué paradoja!

Mientras tanto, la CIA continúa su “guerra secreta” contra los iraníes. Un atentado suicida de del grupo Jundallah, financiado por la CIA, mató 36 personas, entre ellas seis comandantes de la Guardia Revolucionaria. Los miembros del Comité de los premios Nóbel se deben estar cortando las venas: Obama, el pacífico, está detrás de toda esta violencia…

El proletariado, con sus todavía dispersas manifestaciones, está cavando, sin prisa ni pausa, la tumba para cumplir su papel asignado por la historia: el de enterrador.