
La crisis del sistema capitalista sigue su imperturbable profundización, nada ni nadie parece entender que el desarrollo de las contradicciones inherentes al modo de producción capitalista responden a leyes del movimiento de la materia que está más allá de la voluntad de tal o cual individuo o grupos de individuos por más poderosos que sean.
Todo el desarrollo parte de la contradicción que encierra la TEORIA DEL VALOR que, a su vez, se expresa en la relación de propiedad de los medios de producción: PROPIEDAD PRIVADA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCION CONTRA LA PRODUCCION CADA VEZ MÁS SOCIAL, que genera en los dueños de los medios de producción la irrefrenable tendencia a la búsqueda de más y más ganancias por cualquier medio. La burguesía se vuelve más voraz y abandona en cierto momento la razón primaria de su existencia -la producción de mercancías que satisfacen las necesidades de la humanidad- y pasa a la más pura especulación, a la búsqueda desesperada de bajar costos que la llevó, más allá de su voluntad y en contra de sus intereses, a achicar los mercados y a producir una enorme acumulación de stocks, a crear enormes burbujas que al chocar con la realidad explotan y producen grandes estremecimientos en todo el sistema.
Por lo hasta aquí expuesto, nos parece que no se les debe creer en absoluto a los comunicadores del sistema capitalista-imperialista y mucho menos a los funcionarios de los distintos países centrales, porque necesariamente tienden y tenderán a confundirnos para descargar TODO EL PESO DE LA CRISIS SOBRE NUESTRAS ESPALDAS.
Ya lo están haciendo. Testigos privilegiados son los millones de desocupados, los millones que trabajan en situaciones de máxima precariedad, los millones de jóvenes que no acceden ni accederán al mercado laboral, los millones de estudiantes que ven degradarse la calidad de sus estudios, los millones de hambrientos, los millones de enfermos que no tienen ni tendrán coberturas para su salud, los millones de jubilados y pensionados que cobran miserias, los miles y miles de muertos en las centenares de guerras que desatan las burguesías imperialistas. Porque nadie debe engañarse: todos lo que se emprende en el mundo y también las guerras se pagan con la plusvalía que se les extrae a todos los proletarios del mundo y los que mueren en ellas no son burgueses, son proletarios de todo el mundo. Nada es gratuito, todo lo pagamos con el esfuerzo del trabajo. Lo único que crea valor y riqueza es el trabajo humano.
Para la burguesía lo que sobran son seres humanos, por lo tanto instrumenta miles de formas para eliminarlos, no sólo con balas y bombas, sino también con cepas de enfermedades manipuladas en sus laboratorios, como el sida, la mal llamada “fiebre porcina”, la “fiebre aviar”, etc. O rompiendo el equilibrio ecológico como en el caso del “dengue”. Monsanto, una compañía norteamericana, manipuló genéticamente la semilla de soja para hacerla resistente a “desmalezadores” como el glifosato e hizo que se fumigara en gran parte del planeta con ese herbicida que también mata a los predadores de los mosquitos y larvas de mosquitos que producen la enfermedad. ¿Cuántas de estas barbaridades se están produciendo en el mundo y no las conocemos...? Claro está que para que esto ocurra en un país, deben existir funcionarios y “productores”, burgueses obviamente, que ponen por encima su voracidad y nada les importa más que sus ganancias. En Argentina, para que esto haya sucedido existe un Felipe Solá y pseudos dirigentes agrarios como Biolcati, Buzzi, y otros tan o más corruptos que ellos. La eliminación de seres humanos, que “casualmente” provienen de la clase obrera o son proletarios, o son pobres de las ciudades y el campo, es un aspecto de la guerra que está librando la Santa Alianza de las burguesías imperialistas y no imperialistas contra el proletariado mundial. El otro aspecto consiste en mantener a la defensiva a su enemigo de clase que, ocupado en defenderse de esos ataques, difícilmente tenga tiempo de preparar una ofensiva. No olvidar: es una guerra que se está librando por la supervivencia de la humanidad. Como toda guerra de clases, no hay una clara delimitación de los campos de batalla y la burguesía imperialista usa todos los métodos. Pero… la guerra que necesita la burguesía es mucho más destructiva, más grande: precisa una colosal destrucción de fuerzas productivas y apropiarse de todo lo que hoy no es de su propiedad. Piensa y actúa como una clase que se cree, se piensa a sí misma, como el último estadío del desarrollo de la humanidad, cuando todo marxista serio sabe que no es así. Por pensarse como el “fin de la historia”, actúa en consecuencia. La burguesía imperialista hegemónica -la burguesía norteamericana- sabe o intuye que su reinado está tocando su fin. Pero también sabe que, con un pueblo cruzado por las insalvables contradicciones internas y prácticamente aislado por las otras burguesías imperialistas, producto de las políticas delirantes de George Bush y su camarilla, no está en condiciones de afrontar ni un día de guerra con un rival relativamente serio y mucho menos con Rusia. Ni qué pensar con la alianza tejida entre Rusia y China.
Las verdaderas razones de por qué fue Barack Obama y no otro “el elegido” comienzan a develarse poco a poco, tal como un telón que se corre para dar paso al último acto. Es un individuo que pertenece a una minoría racial, su apellido es musulmán, aparentemente llega con un discurso integrador, unificador de las minorías para someterlas al dictado de la mayoría blanca, porque él es un blanco aunque tenga aspecto de mulato, es la prenda con la que la burguesía imperialista estadounidense pretende, por lo menos, mitigar las contradicciones internas. “Cambiar algo para que nada cambie”, política que parece no darle muy buenos resultados a nivel internacional. Dejando más que claro que no se trata de problemas de raza ni de género. No. Es una cuestión de clase. Se trata de qué intereses defienden los individuos que son elegidos para dirigir las políticas de una nación.
Los tan publicitados rescates financieros no van a dar los resultados que se esperan. Por lo pronto, se están manifestando como estanflación, una explosiva mezcla de estancamiento de la producción con caída de los precios. Todo el “salvataje” está basado en deudas y más deudas. La única maquinaria que produce en Estados Unidos es la imprenta que imprime los billetes y, por cada uno que imprime, pasa a engrosar las deudas gemelas: fiscal y externa. Ambas ya deben estar rondando de quince a veinte billones de dólares.
En definitiva, la tendencia del plan de la burguesía, ejecutado por Obama, no está dando los resultados que la burguesía espera y está generando nuevas contradicciones hacia lo interno y lo internacional. Por lo pronto, en la reunión del G 20 en Londres, debió aceptar que Europa no apoyara su política expansiva por temor a la inflación y que otros le impusieran, tibiamente, una alternativa al patrón dólar. En el plano político debió aceptar que sus aliados de la OTAN lo dejaran librado a su suerte en Afganistán, donde sus tropas, al igual que en Irak, siguen masacrando mujeres, ancianos y niños. En los sesenta ataques con Predator (aviones no tripulados y supuestamente súper inteligentes y precisos) llevados a cabo entre el 14 de enero del 2006 y el 8 de abril del 2009, sólo diez de ellos, aparentemente, tuvieron “éxitos” porque mataron a catorce supuestos dirigentes de Al Qaeda. La mayoría de estos vuelos y bombardeos sirvieron para matar 687 civiles inocentes, todos ellos pastunes.
Los últimos bombardeos norteamericanos y ataques del ejército pakistaní causaron cientos de víctimas civiles, ancianos, mujeres y niños. Para “descomprimir”, Obama desplazó al comandante de las tropas de la OTAN que, casualmente, es un general yanqui. Es necesario hacer notar que el territorio que el presidente estadounidense cambió de denominación y ahora denomina Afpak, fue el cementerio de los sueños imperiales de los zares rusos, los imperialistas ingleses y otros y que seguramente será el que entierre los sueños de la burguesía imperialista yanqui con toda su tecnología de guerra al mando de su obediente mulato.
Los cambios operados por Obama no alteran la esencia de la política imperial norteamericana. Por el contrario, son cambios formales: maquillar la trágica y asesina política de Bush a la que ya no se denomina guerra antiterrorista: ahora se titula “guerra expedicionaria” u “operaciones COIN” (operaciones de contrainsurgencia, por sus siglas en inglés)... Los ingleses solían denominar este tipo de conflictos como “guerra colonial” o “pequeñas guerras”. El presidente mulato “compró” el esquema a la troika formada por Hillary Clinton, Petraeus y Richard Holbrooke que sueñan con que en el mundo nada ha cambiado. Sueños peligrosos, sueños que pueden arrastrar a la humanidad a la confrontación armada mundial. Sueños justificados en mentiras y falsedades.
Por empezar, India tiene intereses en la zona, vitales para su economía. India es parte esencial del Tratado de Shangai. Proyecta, junto con Irán y Pakistán, el gasoducto conocido como “gasoducto de la paz” que cruzará desde el Baluschistán iraní, el Baluchistán pakistaní y llegará hasta la India. Este gasoducto es anatematizado por la burguesía imperialista norteamericana y constituye la base material de la invasión a Afganistán y la no tan publicitada “Guerra global contra el terror”, ahora denominada con las siglas OCO -“Operaciones de Contingencia en Ultramar”- de Obama. Medio Oriente, Georgia, Escudos Antimisiles, bomba nuclear iraní, etc. son falaces argumentos que usan las burguesías imperialistas para ocultar sus verdaderas intenciones: su real y objetiva necesidad de una guerra a gran escala para lograr la descomunal destrucción de fuerzas productivas como única salida a su crisis terminal.
Obama llegó a los cien días de gobierno sin poder cumplir casi ninguno de sus objetivos. La recomposición del liderazgo norteamericano en el mundo más se parece a una quimera que a una realidad. Más allá de lo que algunos analistas al servicio de los intereses imperialistas quieren ver en Obama, se percibe que no hay, no existe ningún “giro a la izquierda”, sólo hay un tibio reconocimiento por parte del establishment norteamericano de que han perdido una parte considerable de su hegemonía, pero ese reconocimiento no está basado en la realidad material, sino que, desde una visión idealista, encuentran “sus problemas” en la política de Bush, de Donald Rusmfeld, de Dick Cheney, etc., pero no ven que su política se correspondía, se corresponde y se corresponderá a su base material: su modo de producción sumido en la más profunda crisis de la historia del capitalismo. A esa tendencia obedece la decisión de no presentarse en la discusión del foro contra el racismo y que Estados Unidos no haya enviado ningún representante. Todo fue ocultado tras la presencia del Presidente iraní en ese foro, cuando en realidad, Estados Unidos hubiera tenido que explicar las masacres en Afganistán, en Irak, el apoyo al genocidio del Estado israelí contra el pueblo palestino, su política genocida en África y otros lugares del mundo. Ya no puede enfrentarse a la condena de todos los pueblos...
A la supuesta medida justa de levantar la infame cárcel de Guantánamo, le siguió y sigue un laberíntico arsenal de justificaciones y excusas de corte jurídicas que empantanarán la decisión. Por lo menos está quedando claro lo que hará con los torturadores, algo que nosotros conocemos muy bien y que pensábamos que era un invento argentino: la obediencia debida.
Actúa como un autista que padece amnesia, insulta la inteligencia de todos los seres humanos. Toda la humanidad debe saber que el terrorista número uno del mundo es el Estado Norteamericano que ha entrenado casi toda la oficialidad de ejércitos y policías d el mundo en la práctica de la tortura- Algo que no es de hoy, sino que deviene desde que se autoproclamó el gendarme del mundo y el exportador de “su” democracia terrorista. Obama viene a cumplir el triste papel de cubrir con un manto piadoso todas las atrocidades que han cometido en el mundo sus ejércitos, sus servicios de inteligencia y sus empresarios. Atrocidades que constituyen crímenes de lesa humanidad, por las que tienen que responder en los tribunales internacionales. Atrocidades que no pueden ser explicadas ni justificadas por ninguna obediencia debida. Es evidente que todos los crímenes de la burguesía sólo podrán ser juzgados y condenados por tribunales proletarios, como corresponde. Ya llegará ese día.
No sólo la burguesía imperialista norteamericana está preocupada, todas están preocupadas y toman medidas. El checo que preside temporalmente el parlamento europeo ha presentado un proyecto de ley anticomunista. En varios países de la eurozona están ilegalizados los movimientos comunistas. Nada nuevo bajo el sol. Al parecer, la burguesía ve venir lo que muchos proletarios no creen.
En Francia las movilizaciones en contra de la OTAN y las del 1º de Mayo fueron multitudinarias. España tiene la tasa de desempleo más alta de toda Europa, 17,4% y en el 1º de Mayo hubo movilizaciones en todas las grandes ciudades. Los dirigentes sindicales amenazan con una huelga general si el gobierno cede a las demandas de la burguesía de abaratar los costos de los despidos. En Italia, Grecia, Turquía, Alemania, Rusia y seguramente en otros lugares del mundo, el proletariado ha salido a las calles para exigir por sus reivindicaciones. Son una gimnasia para demostrar que la burguesía tendrá que pagar grandes costos por la determinación de cargar su crisis sobre el proletariado.
Precisamente en Rusia el día 9 de mayo, fecha en que se conmemora el Día de la Victoria sobre el nazismo, el presidente Dimitri Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin protagonizaron un desfile muy significativo por el armamento que se desplegó, los últimos avances tecnológicos en la aviación militar y los novísimos misiles intercontinentales que demostraron que los yanquis quedaron atrás en esa materia, como quedaron atrás en la carrera espacial, habida cuenta de que la NASA va a depender de las naves espaciales rusas para continuar sus operaciones en el espacio.
Las últimas declaraciones del gobierno ruso preanuncian la agudización de malas relaciones entre Rusia y Estados Unidos por un lado y Rusia con la Unión Europea, por el otro. La Santa Alianza de la burguesía imperialista busca, sin descanso, la provocación. Es la única salida que tiene: la guerra mundial. Quiere, antes de desaparecer de la historia de la humanidad, dejar un planeta arrasado, expresión máxima de su carácter nihilista e irracionalidad.
El proletariado es la fuerza de la esperanza para toda la
humanidad y, como tal, debemos oponernos con todas nuestras fuerzas y organización para derrocar a la burguesía del Poder y dar inicio a la verdadera historia de la humanidad, sin explotadores ni explotados. EL PRESENTE ES LUCHA, EL FUTURO ES NUESTRO.
Todo el desarrollo parte de la contradicción que encierra la TEORIA DEL VALOR que, a su vez, se expresa en la relación de propiedad de los medios de producción: PROPIEDAD PRIVADA DE LOS MEDIOS DE PRODUCCION CONTRA LA PRODUCCION CADA VEZ MÁS SOCIAL, que genera en los dueños de los medios de producción la irrefrenable tendencia a la búsqueda de más y más ganancias por cualquier medio. La burguesía se vuelve más voraz y abandona en cierto momento la razón primaria de su existencia -la producción de mercancías que satisfacen las necesidades de la humanidad- y pasa a la más pura especulación, a la búsqueda desesperada de bajar costos que la llevó, más allá de su voluntad y en contra de sus intereses, a achicar los mercados y a producir una enorme acumulación de stocks, a crear enormes burbujas que al chocar con la realidad explotan y producen grandes estremecimientos en todo el sistema.
Por lo hasta aquí expuesto, nos parece que no se les debe creer en absoluto a los comunicadores del sistema capitalista-imperialista y mucho menos a los funcionarios de los distintos países centrales, porque necesariamente tienden y tenderán a confundirnos para descargar TODO EL PESO DE LA CRISIS SOBRE NUESTRAS ESPALDAS.
Ya lo están haciendo. Testigos privilegiados son los millones de desocupados, los millones que trabajan en situaciones de máxima precariedad, los millones de jóvenes que no acceden ni accederán al mercado laboral, los millones de estudiantes que ven degradarse la calidad de sus estudios, los millones de hambrientos, los millones de enfermos que no tienen ni tendrán coberturas para su salud, los millones de jubilados y pensionados que cobran miserias, los miles y miles de muertos en las centenares de guerras que desatan las burguesías imperialistas. Porque nadie debe engañarse: todos lo que se emprende en el mundo y también las guerras se pagan con la plusvalía que se les extrae a todos los proletarios del mundo y los que mueren en ellas no son burgueses, son proletarios de todo el mundo. Nada es gratuito, todo lo pagamos con el esfuerzo del trabajo. Lo único que crea valor y riqueza es el trabajo humano.
Para la burguesía lo que sobran son seres humanos, por lo tanto instrumenta miles de formas para eliminarlos, no sólo con balas y bombas, sino también con cepas de enfermedades manipuladas en sus laboratorios, como el sida, la mal llamada “fiebre porcina”, la “fiebre aviar”, etc. O rompiendo el equilibrio ecológico como en el caso del “dengue”. Monsanto, una compañía norteamericana, manipuló genéticamente la semilla de soja para hacerla resistente a “desmalezadores” como el glifosato e hizo que se fumigara en gran parte del planeta con ese herbicida que también mata a los predadores de los mosquitos y larvas de mosquitos que producen la enfermedad. ¿Cuántas de estas barbaridades se están produciendo en el mundo y no las conocemos...? Claro está que para que esto ocurra en un país, deben existir funcionarios y “productores”, burgueses obviamente, que ponen por encima su voracidad y nada les importa más que sus ganancias. En Argentina, para que esto haya sucedido existe un Felipe Solá y pseudos dirigentes agrarios como Biolcati, Buzzi, y otros tan o más corruptos que ellos. La eliminación de seres humanos, que “casualmente” provienen de la clase obrera o son proletarios, o son pobres de las ciudades y el campo, es un aspecto de la guerra que está librando la Santa Alianza de las burguesías imperialistas y no imperialistas contra el proletariado mundial. El otro aspecto consiste en mantener a la defensiva a su enemigo de clase que, ocupado en defenderse de esos ataques, difícilmente tenga tiempo de preparar una ofensiva. No olvidar: es una guerra que se está librando por la supervivencia de la humanidad. Como toda guerra de clases, no hay una clara delimitación de los campos de batalla y la burguesía imperialista usa todos los métodos. Pero… la guerra que necesita la burguesía es mucho más destructiva, más grande: precisa una colosal destrucción de fuerzas productivas y apropiarse de todo lo que hoy no es de su propiedad. Piensa y actúa como una clase que se cree, se piensa a sí misma, como el último estadío del desarrollo de la humanidad, cuando todo marxista serio sabe que no es así. Por pensarse como el “fin de la historia”, actúa en consecuencia. La burguesía imperialista hegemónica -la burguesía norteamericana- sabe o intuye que su reinado está tocando su fin. Pero también sabe que, con un pueblo cruzado por las insalvables contradicciones internas y prácticamente aislado por las otras burguesías imperialistas, producto de las políticas delirantes de George Bush y su camarilla, no está en condiciones de afrontar ni un día de guerra con un rival relativamente serio y mucho menos con Rusia. Ni qué pensar con la alianza tejida entre Rusia y China.
Las verdaderas razones de por qué fue Barack Obama y no otro “el elegido” comienzan a develarse poco a poco, tal como un telón que se corre para dar paso al último acto. Es un individuo que pertenece a una minoría racial, su apellido es musulmán, aparentemente llega con un discurso integrador, unificador de las minorías para someterlas al dictado de la mayoría blanca, porque él es un blanco aunque tenga aspecto de mulato, es la prenda con la que la burguesía imperialista estadounidense pretende, por lo menos, mitigar las contradicciones internas. “Cambiar algo para que nada cambie”, política que parece no darle muy buenos resultados a nivel internacional. Dejando más que claro que no se trata de problemas de raza ni de género. No. Es una cuestión de clase. Se trata de qué intereses defienden los individuos que son elegidos para dirigir las políticas de una nación.
Los tan publicitados rescates financieros no van a dar los resultados que se esperan. Por lo pronto, se están manifestando como estanflación, una explosiva mezcla de estancamiento de la producción con caída de los precios. Todo el “salvataje” está basado en deudas y más deudas. La única maquinaria que produce en Estados Unidos es la imprenta que imprime los billetes y, por cada uno que imprime, pasa a engrosar las deudas gemelas: fiscal y externa. Ambas ya deben estar rondando de quince a veinte billones de dólares.
En definitiva, la tendencia del plan de la burguesía, ejecutado por Obama, no está dando los resultados que la burguesía espera y está generando nuevas contradicciones hacia lo interno y lo internacional. Por lo pronto, en la reunión del G 20 en Londres, debió aceptar que Europa no apoyara su política expansiva por temor a la inflación y que otros le impusieran, tibiamente, una alternativa al patrón dólar. En el plano político debió aceptar que sus aliados de la OTAN lo dejaran librado a su suerte en Afganistán, donde sus tropas, al igual que en Irak, siguen masacrando mujeres, ancianos y niños. En los sesenta ataques con Predator (aviones no tripulados y supuestamente súper inteligentes y precisos) llevados a cabo entre el 14 de enero del 2006 y el 8 de abril del 2009, sólo diez de ellos, aparentemente, tuvieron “éxitos” porque mataron a catorce supuestos dirigentes de Al Qaeda. La mayoría de estos vuelos y bombardeos sirvieron para matar 687 civiles inocentes, todos ellos pastunes.
Los últimos bombardeos norteamericanos y ataques del ejército pakistaní causaron cientos de víctimas civiles, ancianos, mujeres y niños. Para “descomprimir”, Obama desplazó al comandante de las tropas de la OTAN que, casualmente, es un general yanqui. Es necesario hacer notar que el territorio que el presidente estadounidense cambió de denominación y ahora denomina Afpak, fue el cementerio de los sueños imperiales de los zares rusos, los imperialistas ingleses y otros y que seguramente será el que entierre los sueños de la burguesía imperialista yanqui con toda su tecnología de guerra al mando de su obediente mulato.
Los cambios operados por Obama no alteran la esencia de la política imperial norteamericana. Por el contrario, son cambios formales: maquillar la trágica y asesina política de Bush a la que ya no se denomina guerra antiterrorista: ahora se titula “guerra expedicionaria” u “operaciones COIN” (operaciones de contrainsurgencia, por sus siglas en inglés)... Los ingleses solían denominar este tipo de conflictos como “guerra colonial” o “pequeñas guerras”. El presidente mulato “compró” el esquema a la troika formada por Hillary Clinton, Petraeus y Richard Holbrooke que sueñan con que en el mundo nada ha cambiado. Sueños peligrosos, sueños que pueden arrastrar a la humanidad a la confrontación armada mundial. Sueños justificados en mentiras y falsedades.Por empezar, India tiene intereses en la zona, vitales para su economía. India es parte esencial del Tratado de Shangai. Proyecta, junto con Irán y Pakistán, el gasoducto conocido como “gasoducto de la paz” que cruzará desde el Baluschistán iraní, el Baluchistán pakistaní y llegará hasta la India. Este gasoducto es anatematizado por la burguesía imperialista norteamericana y constituye la base material de la invasión a Afganistán y la no tan publicitada “Guerra global contra el terror”, ahora denominada con las siglas OCO -“Operaciones de Contingencia en Ultramar”- de Obama. Medio Oriente, Georgia, Escudos Antimisiles, bomba nuclear iraní, etc. son falaces argumentos que usan las burguesías imperialistas para ocultar sus verdaderas intenciones: su real y objetiva necesidad de una guerra a gran escala para lograr la descomunal destrucción de fuerzas productivas como única salida a su crisis terminal.
Obama llegó a los cien días de gobierno sin poder cumplir casi ninguno de sus objetivos. La recomposición del liderazgo norteamericano en el mundo más se parece a una quimera que a una realidad. Más allá de lo que algunos analistas al servicio de los intereses imperialistas quieren ver en Obama, se percibe que no hay, no existe ningún “giro a la izquierda”, sólo hay un tibio reconocimiento por parte del establishment norteamericano de que han perdido una parte considerable de su hegemonía, pero ese reconocimiento no está basado en la realidad material, sino que, desde una visión idealista, encuentran “sus problemas” en la política de Bush, de Donald Rusmfeld, de Dick Cheney, etc., pero no ven que su política se correspondía, se corresponde y se corresponderá a su base material: su modo de producción sumido en la más profunda crisis de la historia del capitalismo. A esa tendencia obedece la decisión de no presentarse en la discusión del foro contra el racismo y que Estados Unidos no haya enviado ningún representante. Todo fue ocultado tras la presencia del Presidente iraní en ese foro, cuando en realidad, Estados Unidos hubiera tenido que explicar las masacres en Afganistán, en Irak, el apoyo al genocidio del Estado israelí contra el pueblo palestino, su política genocida en África y otros lugares del mundo. Ya no puede enfrentarse a la condena de todos los pueblos...
A la supuesta medida justa de levantar la infame cárcel de Guantánamo, le siguió y sigue un laberíntico arsenal de justificaciones y excusas de corte jurídicas que empantanarán la decisión. Por lo menos está quedando claro lo que hará con los torturadores, algo que nosotros conocemos muy bien y que pensábamos que era un invento argentino: la obediencia debida.Actúa como un autista que padece amnesia, insulta la inteligencia de todos los seres humanos. Toda la humanidad debe saber que el terrorista número uno del mundo es el Estado Norteamericano que ha entrenado casi toda la oficialidad de ejércitos y policías d el mundo en la práctica de la tortura- Algo que no es de hoy, sino que deviene desde que se autoproclamó el gendarme del mundo y el exportador de “su” democracia terrorista. Obama viene a cumplir el triste papel de cubrir con un manto piadoso todas las atrocidades que han cometido en el mundo sus ejércitos, sus servicios de inteligencia y sus empresarios. Atrocidades que constituyen crímenes de lesa humanidad, por las que tienen que responder en los tribunales internacionales. Atrocidades que no pueden ser explicadas ni justificadas por ninguna obediencia debida. Es evidente que todos los crímenes de la burguesía sólo podrán ser juzgados y condenados por tribunales proletarios, como corresponde. Ya llegará ese día.
No sólo la burguesía imperialista norteamericana está preocupada, todas están preocupadas y toman medidas. El checo que preside temporalmente el parlamento europeo ha presentado un proyecto de ley anticomunista. En varios países de la eurozona están ilegalizados los movimientos comunistas. Nada nuevo bajo el sol. Al parecer, la burguesía ve venir lo que muchos proletarios no creen.
En Francia las movilizaciones en contra de la OTAN y las del 1º de Mayo fueron multitudinarias. España tiene la tasa de desempleo más alta de toda Europa, 17,4% y en el 1º de Mayo hubo movilizaciones en todas las grandes ciudades. Los dirigentes sindicales amenazan con una huelga general si el gobierno cede a las demandas de la burguesía de abaratar los costos de los despidos. En Italia, Grecia, Turquía, Alemania, Rusia y seguramente en otros lugares del mundo, el proletariado ha salido a las calles para exigir por sus reivindicaciones. Son una gimnasia para demostrar que la burguesía tendrá que pagar grandes costos por la determinación de cargar su crisis sobre el proletariado.Precisamente en Rusia el día 9 de mayo, fecha en que se conmemora el Día de la Victoria sobre el nazismo, el presidente Dimitri Medvedev y el primer ministro Vladimir Putin protagonizaron un desfile muy significativo por el armamento que se desplegó, los últimos avances tecnológicos en la aviación militar y los novísimos misiles intercontinentales que demostraron que los yanquis quedaron atrás en esa materia, como quedaron atrás en la carrera espacial, habida cuenta de que la NASA va a depender de las naves espaciales rusas para continuar sus operaciones en el espacio.
Las últimas declaraciones del gobierno ruso preanuncian la agudización de malas relaciones entre Rusia y Estados Unidos por un lado y Rusia con la Unión Europea, por el otro. La Santa Alianza de la burguesía imperialista busca, sin descanso, la provocación. Es la única salida que tiene: la guerra mundial. Quiere, antes de desaparecer de la historia de la humanidad, dejar un planeta arrasado, expresión máxima de su carácter nihilista e irracionalidad.
El proletariado es la fuerza de la esperanza para toda la
humanidad y, como tal, debemos oponernos con todas nuestras fuerzas y organización para derrocar a la burguesía del Poder y dar inicio a la verdadera historia de la humanidad, sin explotadores ni explotados. EL PRESENTE ES LUCHA, EL FUTURO ES NUESTRO.Por Mario Roberto Salvatierra.
