martes, 26 de julio de 2011

INTERNACIONAL

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El mundo, el planeta, se encuentra pletórico de acontecimientos que apuntan en una sola dirección: el desmoronamiento, la debacle del sistema capitalista. La desesperación de la clase dominante unida por sobre sus fronteras nacionales intenta una y otra vez conjurar lo que ya es inevitable para ella y es inédito para la humanidad: el ocaso de su imperio sobre la tierra y sobre la mayoría de la humanidad empobrecida hasta lo indecible, lo inimaginable y que está sufriendo hambre y necesidades cuando ha alcanzado, con su trabajo, la capacidad de producir lo suficiente como para que esas necesidades no la azoten como en la antigüedad.

La paradoja de la historia es que el proceso que arrastra al entierro del sistema capitalista de producción lleva por nombre, nada y nada menos, que crisis de súper producción. Al escuchar y leer estas palabras: súper- producción, la imaginación nos lleva a pensar que todos los seres humanos tendrían que tener cubiertas todas sus necesidades, pero el imperio de la propiedad privada de los medios de producción y distribución genera exactamente lo contrario: la acumulación de las riquezas en muy pocas manos y la enajenación de los medios de vida de la inmensa mayoría de la población del planeta.

El Combatiente N°46

Se alzan voces desde intereses que hasta ayer permanecían en un silencio cómplice porque eran socios menores en los banquetes de los grandes especuladores, de los que saltaron las fronteras de sus propias nacionalidades para convertirse en un grupo selecto: las élites del capital financiero. Estas voces claman, vociferan, pidiendo regulaciones, racionalizaciones, raciocinio. Pedir racionalización a un sistema anárquico por excelencia, regular un sistema que lucha permanentemente por las desregulaciones y ha derrotado a todos los Estados nacionales, que los ha puesto a su exclusivo servicio, es como pedir un imposible. No hay fuerza humana capaz de detener el proceso de autodestrucción. Es un sistema de producción que desde su nacimiento lleva en su interior, los gérmenes de su propia destrucción. Se edificará la organización del proletariado, la clase opuesta a la burguesía, su contrario, que históricamente está llamado a ser su enterrador. Paciencia. las condiciones y movilizaciones no van a tardar en parir a la vanguardia social y política que lo lleve por ese camino.

La clase dominante no tiene salida ni retorno y se encamina a un salto al vacío que le genera un sinfín de contradicciones y vacilaciones. Ya no conforman un solo bloque burgués con distintos intereses como en la Primera Guerra Mundial, tampoco están saliendo de la crisis como en la Segunda Guerra Mundial, hoy, hay dos claros bloques con distintos intereses geopolíticos: uno, claramente definido con un fuerte sello de clase, el bloque de la burguesía financiera imperialista; el otro, con una no muy clara definición de clase por las características de los dos países más importantes que lo componen: China, gobernado por un Partido Comunista aggiornado con el capitalismo y Rusia, donde el PCUS perdió el poder pero dejó encaramada a una casta de dirigentes que gobiernan el país desde la caída del mal llamado "socialismo real". Mal llamado, porque nunca llegaron a plasmarse las ideas de Marx por un sinnúmero de fundamentos y razones. En el medio de estos dos poderosos bloques oscilan cientos de países alineados con uno o con otro o enfrentados irreconciliablemente con el bloque de la burguesía financiera imperialista. Algunos de ellos están invadidos por el aparato militar de la burguesía financiera imperialista, la OTAN, como son los casos de Irak, Afganistán y Libia; unos, acusados de "violaciones" a los "derechos humanos" imperialistas; otros, bombardeados impiadosamente en aras de una supuesta e inexistente "ayuda humanitaria", mentirosos argumentos apoyados, por acción u omisión, por la farsa mundial que encubre el terror a la debacle y empeñados en mantener, contra la humanidad, el imperio del miedo como método para someterla a sus intereses; otros, como Irán, Corea del Norte y Pakistán, acosados, asediados, por una brutal guerra sicológica, haciendo ingentes esfuerzos para enemistar y romper las alianzas establecidas, o por establecerse.

El Combatiente N°46

Todo enmarcado por una guerra financiera con dos centros, uno en Wall Street y el otro en Bruselas. La burguesía financiera imperialista está atravesada por una irreversible pérdida de influencia y capacidad política para torcer el rumbo de su crisis económica, lo cual la arrincona hacia el único y último método para resolver las contradicciones: el uso del aparato militar. El supuesto gobierno mundial, el grupo Bildelberg, todavía no ha podido asumir sus obligaciones, si es que ese objetivo estuvo o está dentro de sus metas. Todavía descansan en la mayoría que tienen dentro de las Naciones Unidas, con el fascista Bank Kim Moon a la cabeza. El Consejo de Seguridad ha pasado a cumplir un papel meramente decorativo y sus resoluciones reflejan el doble rasero con el que se maneja la burguesía financiera imperialista. Es harto significativa la decisión de "dejar hacer" de los gobiernos de Rusia y China que no vetaron la Resolución 1973 que permite a la burguesía imperialista masacrar a la población civil de Libia; que persistan en la no presión internacional para aplicar todas las resoluciones de la ONU sobre el Gobierno fascista de Israel permitiendo que el ejército israelí continúe el genocidio sobre el pueblo palestino. No estamos abogando por la aplicación de una Justicia Revolucionaria, es evidente que la burguesía financiera imperialista ya no puede ni siquiera respetar su propia legalidad. De todas maneras, el proletariado mundial debe enarbolar como bandera la exigencia de que sean juzgados por Crímenes de Lesa Humanidad todos los dirigentes políticos de los países centrales y los mandos militares de la OTAN y del ejército norteamericano desde la guerra de Vietnam a la fecha. Que sean juzgados y condenados y que se les aplique la misma pena que a los nazis de la Alemania de Hitler. Que sean colgados en las plazas públicas.

Hay que terminar con el doble rasero. Hasta que llegue la hora de juzgarlos en los Tribunales Populares, los proletarios del mundo deberíamos introducir como un ariete esta exigencia, junto con la exigencia de que sean ellos los que paguen la crisis, oponiéndonos y organizándonos para enfrentar todas las medidas que signifiquen más empobrecimiento general. Es innegable la desesperación en la que se está sumiendo la clase dominante y hegemónica que transita, apresuradamente, el camino hacia la fascitización. No es una casualidad: su aparato productivo está casi paralizado por la crisis de súper producción, el comercio es objeto del sube y baja con tendencia a la declinación y, por si esto fuera poco, se mueve al compás de una brutal especulación. Las inversiones productivas se han convertido en historia pasada. Todas las actividades productivas, fundamentalmente la extractivas que se realizan en los países periféricos, se parecen más al saqueo que a una transacción comercial. Ayudados por gobiernos venales y corruptos, acceden a grandes porciones de territorios entregados vilmente y subsidiados por esos gobiernos; montan negocios mineros o agrarios sin dejar beneficios para el Estado -mucho menos para los trabajadores- mientras abultan los bolsillos de los corruptos funcionarios. El ejemplo en Argentina son el Proyecto Pascua Lama de la Barrick Gold, el proyecto sojero de los chinos en Río Negro y otros que tienen menos repercusiones. Más allá de las vergonzosas entregas de soberanía y negocios corruptos, ésa es la realidad.

A pesar de los ingentes esfuerzos, medios y recursos que se empeña en invertir para frenar, reencauzar y salir de la crisis, la burguesía financiera imperialista no logra ningún resultado, es más, no puede torcer el proceso de concentración de la producción y centralización de los capitales, agravados y atravesados por la tendencia histórica a la tasa decreciente de la ganancia que lleva, intrínseca, un drástico cambio en la composición orgánica del capital. Todos los fallidos esfuerzos desesperan a la burguesía imperialista y la incitan a tomar medidas cada vez más desesperadas que la sumen en grandes gastos que empeoran, aún más, el estado crítico, pero que la acercan a la única salida: la guerra.

Ninguno de los bloques está exento de sufrir las consecuencias. La interdependencia de los países, a través del mercado internacional, de los organismos de crédito internacional, de los organismos de controles, favorece y tiende puentes para que el acreedor chantajee al deudor y viceversa. El país hegemónico, Estados Unidos, dueño de la moneda de cambio internacional -consecuencias del Tratado de Bretton Woods del año 1947- chantajea a China, inunda el mercado internacional con dólares sin ningún respaldo con la intención de licuar su deuda externa y desvalorizar los bonos de deuda en poder de los dos más grandes tenedores, China y Japón, intenciones que traen aparejadas medidas contrapuestas que van poniendo al rojo vivo las contradicciones. Pero todavía no "ha llegado la sangre al río". Que suceda, depende de la desesperación de la burguesía financiera imperialista y de las relaciones de fuerzas a nivel internacional. Que se desate un conflicto de ribetes inéditos, depende de la racionalidad de una clase que es irracional. Aquí cabe reflexionar sobre las palabras de Don Carlos Marx: "ninguna clase se suicida". ¿Cuál es y en qué consiste el suicidio? Es evidente que el capital lleva la tendencia, que profetizara Don Carlos Marx: la destrucción de las dos fuentes elementales de toda riqueza, La naturaleza y el trabajo humano.

El Combatiente N°46

El proletariado no está dispuesto a suicidarse y mucho menos a dejarse matar. La burguesía se encuentra en un callejón sin salida o, más bien, en un círculo vicioso: si va a la guerra corre el riesgo de ser borrada del mapa de los vivos y si no va a la guerra, las contradicciones se agudizarán, darán tiempo al proletariado a organizarse para librar en sus países cruentas guerras civiles, lo que implica su desaparición como clase. Es uno de los grandes temores de la burguesía. Hay indicios de que su aparato militar no es invencible. Han perdido en Irak de donde se tienen que retirar con la cola entre las patas; se retiran de Afganistán y lo que creyeron que iba a ser un paseo militar en Libia, se les está trocando en una pesadilla: entraron en un paisito de seis millones de habitantes y no pueden salir victoriosos. Por empezar, ya perdieron la guerra de propaganda pues ha quedado al desnudo el doble rasero: el papel de los servicios de inteligencia del imperialismo; que las "ayudas humanitarias" no son tales porque esconden intereses materiales; que la guerra tecnológica es un fracaso; que no puede doblegar a seres humanos determinados a vencer al invasor. No sacaron ninguna enseñanza de la derrota de Vietnam. No aprendieron que las mentiras de sus guerras sicológicas pueden engañar solamente a los estúpidos. No dimensionan en su real medida el profundo odio que han generado en todos los años de su dominación, sentimiento que va a tener un enorme peso a la hora del ajuste de cuentas.

Es significativo el sutil cambio de lenguaje del aparato de propaganda del imperialismo: la profusa utilización del doble sentido en la dicción y el uso de eufemismos para enmascarar la verdad son cotidianos. Los plumíferos escribientes y voceros del imperialismo están entrando en contradicciones y, poco a poco, van perdiendo credibilidad en el seno de las masas, fenómeno que empieza a preocupar al conjunto de la burguesía y que fue sintetizado por Hillary Clinton primero y luego por algún gobernante europeo con las siguientes palabras: "occidente está perdiendo la batalla informativa". Ejemplo de ello son las versiones sobre la agresión a Libia y la supuesta "ayuda humanitaria".

La burguesía financiera imperialista está sobrepasada por los innumerables problemas y tribulaciones devenidas de la crisis económica del sistema, por la manifiesta y creciente debilidad política, pero los mercenarios del periodismo, los supuestos investigadores sociales y políticos, los analistas y políticólogos de todos los niveles, quieren hacer creer que nada cambia y siguen hablando de Estados Unidos como si todavía fuera la Gran Potencia y la contraponen a China, por un lado. Analizan intenciones, hacen cálculos que suenan ridículos y eluden las realidades, por el otro. Conclusión: de una forma o de otra, continúan leyendo las cartillas de la CIA. Es harto hipócrita y se convierte en una cómica paradoja el que la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton acusara a los chinos de que están practicando el neo-colonialismo en África. Están siendo desplazados de sus negocios. No significa que los negocios chinos sean mejores o peores que los de la burguesías yanqui o europea, es capitalismo. Si alguien sabe de neo-colonialismo son los norteamericanos, en todo caso se están mirando en su propio espejo. Los plumíferos al servicio de la burguesía imperialista se regodean en difundir los planes basados en los manuales de Fukuyama, Huntington y Brzezinsky que no son nada más ni nada menos que planes devenidos en sueños que amenazan con extenderse, dada la debilidad en que está envuelta la burguesía financiera imperialista. Miden el desplazamiento de las fuerzas armadas norteamericanas como un elemento de fuerza, pero no analizan la realidad concreta. Se "impresionan" alegremente por la operación del supuesto asesinato del ya varias veces fallecido Osama Bin Laden, pero ocultan la flagrante violación de la soberanía de Pakistán y sus graves consecuencias materializadas en las amenazas de China, cuando sostiene que cualquier ataque a ese país será considerado como una agresión a China. Los mercenarios de los medios masivos de desinformación nunca piensan en las consecuencias y no ven que Estados Unidos ya no es lo que era, que su unilateralidad ha dejado de existir. El cuco comienza a trocar en payaso sanguinario, pero payaso al fin. El tiempo le está dando la razón a Mao que lo calificó como un "Tigre de papel". Como no puede desarrollar sus actividades desestabilizadoras abiertamente intenta hacerlo solapadamente. En esto se inscribe el ataque a Siria. Las denuncias de los dirigentes iraníes sobre la cooptación de grupos fundamentalistas, terroristas, por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos son una realidad palpable: ésa es la mano de obra que están usando contra Irán, Siria, Pakistán, Libia y en todos los lugares donde necesitan intervenir. Pero no sólo la burguesía de Estados Unidos es la que trabaja en esta dirección, la de Inglaterra, la de Francia y la burguesía de los otros países europeos también lo hacen y apoyan este accionar. No hay inocentes. Por eso es harto significativo que el fiscal del Tribunal Penal Internacional, empleado a sueldo de la burguesía financiera imperialista, Moreno Ocampo, libre la orden de captura internacional contra Khadaffi, el agredido y no contra Barack Obama, Sarkozi, David Cameron, Berlusconi y Rodríguez Zapatero por ordenar la invasión y practicar genocidio contra el pueblo libio. Se debería juzgar a Ban Kin Moon y a todos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por permitir la agresión a Khadaffi y a su pueblo.

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La burguesía imperialista financiera está en pie de guerra no sólo contra los enemigos declarados o por declarar, sino también en contra de los que se supone son sus amigos porque con ellos usa lo mismos mentirosos y sucios métodos. Se dice que en la última reunión del G7 + Rusia, a instancias de los representantes rusos, Obama aceptó el cambio del dólar por la emisión de Derechos Especiales de Giro, un papel moneda usado por el FMI, pero en realidad la respuesta fue el tramposo desplazamiento de la presidencia del FMI de Dominique Strauss Kahn, con lo que parece ser una trampa a punto de descubrirse: la "niña violada" no parece ser tan inocente y más bien se cree que es el "cebo" que le pusieron a al ex presidente del FMI. Entrar en la vida privada de estos personajes es hundirse en un pantano nauseabundo de inmoralidades e hipocresías que repugnan al común de los mortales. Lo dejaremos para las revistas que se revuelcan en este tipo de vida. En el FMI Strauss-Kahn fue el niño mimado de Condoleeza Rice, por tanto, fue lo más granado de los empleados de la burguesía financiera imperialista. Pero también era el candidato más potable para sucederlo a Sarkozi, otro mimado de la burguesía financiera imperialista. El desplazamiento de Strauss-Kahn es beneficioso para la burguesía imperialista, por un lado, porque de esta manera retarda lo inevitable: el desplazamiento del dólar como moneda de cambio internacional, lo que trae aparejado la cesación de pagos del estado norteamericano. Por el otro, deja al Partido Socialista Francés sin un candidato con claras posibilidades de disputarle la presidencia a Sarkozi en las próximas elecciones. Al parecer, los intereses de la burguesía imperialista coinciden con las pretensiones de Sarkozi de continuar al frente del gobierno francés, aunque deja abierta la posibilidad de que surja un candidato que no sea afín a los intereses norteamericanos y se plantee la tradicional política independiente que inició De Gaulle, con raíz anti-norteamericana y que no permitía que Francia fuera parte de la OTAN. Política que rompió Sarkozi, por lo cual es acusado por muchos franceses de ser un agente de la CIA. Cuestión que plantea el interrogante de si los servicios de inteligencia de la burguesía imperialista tendrán preparado o prepararán el terreno para inventar una "revolución flor de lis" para los galos. Strauss-Kahn, que cesaba su mandato en agosto de este año, es reemplazado por Christine Lagarde, también francesa, formada en las universidades yanquis y pro norteamericana, sustitución que se supone transitoria. En Agosto recrudecerá la puja entre la burguesía financiera imperialista y los llamados "países emergentes" que, encabezados por el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), pretenden encaramar a un representante de esos países a la Presidencia del FMI.

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En Latinoamérica corren vientos de cambios, tibios por ahora, pero huracanes de rumores: que los imperialistas vienen por el petróleo venezolano. La lógica nos hace preguntar ¿Para qué quieren petróleo si ya tienen instalada la paralización de la industria? ¿Será un componente más de la campaña para sembrar miedo? Por lo pronto, eso es lo que parece. Los mecanismos para las transferencias de riquezas de los que menos tienen hacia los que más tienen funcionan a las mil maravillas. Por supuesto que desde el punto de vista de la burguesía aunque tengan algunos sobresaltos, excepciones que confirman la regla. Por ejemplo, la elección en Perú de Ollanta Humala, que tiene un parecido, tan parecido a la elección de Hitler... No olvidemos que el hegemónico no es cualquier capital, sino que es el Capital Financiero.

En Uruguay, Mujica no se sabe si es lo peor de los Tupamaros o Tabaré Vázquez estaba a su izquierda. Sus pretensiones de no juzgar a los militares genocidas no las acepta nadie. ¡Ni la OEA! Se olvidó -o lo perdió al doblar en alguna esquina- el plan de progreso que planteaban los Tupamaros y plantea la mejor melodía para los oídos de los terratenientes uruguayos, con lazos de sangre con los terratenientes argentinos. Se olvidó hasta de Artigas. La oposición aplaude y el pueblo llora, mientras se prepara para enfrentar el futuro de miseria que le prepara su otrora guerrillero de la libertad.

Quien parece no poder hacer pié, para nada, es Piñera, que tiene a los campesinos mapuches soliviantados y también a los estudiantes, a los mineros, a los portuarios y al pueblo en general. Pretende sacar las contradicciones internas al terreno internacional, pero el pueblo chileno no oye sus llamados a la pelea contra Bolivia.

El Combatiente N°46

La fuerza de la burguesía financiera imperialista radica en la debilidad política, ideológica y organizativa del proletariado, sin embargo la burguesía imperialista no las tiene a todas consigo. Grecia es un polvorín: hasta la Secretaria General del Partido Comunista griego se ha pronunciado contra los ajustes, no se sabe si por motus propio o empujada por las bases que están en plena huelga general y en las calles, enfrentando la decisión del "socialista", devenido en liberal burgués, Georgius Papandreu, de profundizar el "ajuste", léase transferencia de ingreso del proletariado hacia la burguesía financiera. El plan para "salvar" a Grecia de la cesación de pagos consistente en 110.000 millones de euros ha fracasado. Ahora pretenden ampliarlo, pero se le exige profundizar el "ajuste". El colmo del cinismo y la hipocresía están dados en que los "Líderes de la austeridad", Estados Unidos y Alemania, obligan al gobierno "socialista" griego a gastar ingentes sumas de dinero en la compra de armas que, lógicamente, ellos le venden. El camino que recorre Grecia es el mismo que recorrerán Irlanda, Portugal, España, Inglaterra, Francia, en fin, todos, unos primero y otros les seguirán, inexorablemente.

El Combatiente N°46

Nada se dice del proletariado francés mientras la burguesía inglesa deberá afrontar una huelga general que ya está programada para el momento en que este artículo se escribe. Los sindicatos de maestros, empleados públicos, portuarios y otros han movilizado alrededor de 750.000 personas, apenas el comienzo, cuando ya se dice que es la mayor huelga en los últimos ochenta y cinco años. En los países árabes las movilizaciones no han cesado. Por el contrario, la tendencia será inevitablemente hacia la extensión y profundización. El uso de la violencia por parte de la burguesía irá en aumento, pero también se le presentará a los movilizados la necesidad de organizarse mejor para enfrentar la violencia burguesa, lo que se constituirá en un espiral difícil de detener, tal como está ocurriendo en España con el Movimiento 15M, que empezó siendo funcional al Poder burgués al no permitir a los sindicatos y Partidos políticos populares participar con sus banderas en un claro intento de desarraigarlo de su historia de luchas. La vida, que es más tozuda que todas las manipulaciones del imperialismo y de la burguesía imperialista y no imperialista española, obliga a cambiar las decisiones a cada momento. Las movilizaciones van tomando otro cariz, con un sello más de clase, aunque todavía no se hayan planteado el tema crucial: el problema del PODER. A pesar de todo, los tiempos se están acelerando al compás de la crisis y las necesidades de las masas que se tornan acuciantes frente a la brutal transferencia de riquezas desde el proletariado hacia la burguesía financiera. Don Carlos Marx diría: "Un fantasma recorre el mundo, el fantasma de la revolución proletaria". A tono con los tiempos, comienzan a aparecer en algunos medios alternativos consignas que, hoy por, son simples expresiones de deseos: "Todo el Poder a los Soviets".

La consigna -nuestra consigna- es: "Proletarios del mundo Uníos".