sábado, 23 de abril de 2011

OPINION

OPINION

ACCIDENTES DE TRABAJO Y ENFERMEDADES PROFESIONALES: CRÍMENES SOCIALES DE LA BURGUESÍA

En 1845 se publicó el libro "La situación de la clase obrera en Inglaterra" (LSCOI), de Friedrich Engels, uno de los fundadores del socialismo científico junto con Karl Marx. En dicho libro se señalaba, entre otras cosas, que durante su estadía en Inglaterra (aproximadamente dos años) habían muerto entre 20 y 30 personas por hambre. No se imaginaba que 150 años después, en un país como Argentina, las muertes anuales por desnutrición serían más del doble (1). Engels se espantaba de que los obreros irlandeses inmigrantes se alimentaran sólo con papa. Es que no pudo conocer a los tareferos de la yerba mate de Misiones que, en 2011, subsisten a base de reviro, un engrudo hecho de harina, agua, aceite y sal. En LSCOI se daba un detalle de las pésimas condiciones de vivienda en la que debía subsistir la mayoría del proletariado. Se trataba de cottages, una suerte de conventillos donde se hacinaban millones de trabajadores. Nada muy diferente a las villas miseria actuales que existen en todo nuestro país. A principios de siglo, un obrero austriaco traído a nuestras tierras mediante engaño, escribía a sus compañeros que no vinieran a la Argentina ya que aquí no tenía más techo que el firmamento (2). Hoy los trabajadores rurales, empleados por multinacionales, tienen suerte si les proporcionan un container o una carpa para dormir.

Mala alimentación, mal vestido, mala vivienda, mala atención de su salud, accidentes de trabajo y enfermedades, todos estos males que relataba Engels en 1845 siguen vigentes en la actualidad. Es que seguimos viviendo en el sistema de producción capitalista, que produce para la acumulación del capital y la ganancia de la burguesía y no para la satisfacción de las necesidades de las mayorías.

El Combatiente N°45

Para referirse a todos estos males que sufre el proletariado Engels utilizó la noción de crimen social.

"Cuando un individuo hace a otro individuo un perjuicio tal que le causa la muerte, decimos que es un homicidio; si el autor obra premeditadamente, consideramos su acto como un crimen. Pero cuando la sociedad* pone a centenares de proletarios en una situación tal que son necesariamente expuestos a una muerte prematura y anormal, a una muerte tan violenta como la muerte por la espada o por la bala; cuando quita a millares de seres humanos los medios de existencia indispensables, imponiéndoles otras condiciones de vida, de modo que les resulta imposible subsistir; cuando ella los obliga por el brazo poderoso de la ley a permanecer en esa situación hasta que sobrevenga la muerte, que es la consecuencia inevitable de ello; cuando ella sabe, cuando ella sabe demasiado bien que esos millares de seres humanos serán víctimas de esas condiciones de existencia, y sin embargo permite que subsistan, entonces lo que se comete es un crimen, muy parecido al cometido por un individuo, salvo que en este caso es más disimulado, más pérfido, un crimen contra el cual nadie puede defenderse, que no parece un crimen porque no se ve al asesino, porque el asesino es todo el mundo y nadie a la vez, porque la muerte de la víctima parece natural, y que es pecar menos por comisión que por omisión. Pero no por ello es menos un crimen. Ahora pasaré a demostrar que la sociedad en Inglaterra comete cada día y a cada hora lo que los periódicos obreros ingleses tienen toda razón en llamar crimen social; que ella ha colocado a los trabajadores en una situación tal que no pueden conservar la salud ni vivir mucho tiempo; que ella mina poco a poco la existencia de esos obreros, y que los conduce así a la tumba antes de tiempo; demostraré, además, que la sociedad sabe hasta qué punto semejante situación daña la salud y la existencia de los trabajadores, y sin embargo no hace nada para mejorarla (*Cuando hablo de la sociedad, aquí y en otras partes, como colectividad responsable que tiene sus obligaciones y derechos, huelga decir que me refiero al poder de la sociedad, es decir, de la clase que posee actualmente el poder político y social, y por tanto es responsable también de la situación de aquellos que no participan en el poder. Esa clase dominante es, tanto en Inglaterra como en los demás países civilizados, la burguesía Pero que la sociedad y particularmente la burguesía tenga el deber de proteger a cada miembro de la sociedad por lo menos en su simple existencia, de velar por que nadie muera de hambre por ejemplo, no tengo necesidad de demostrarlo a mis lectores alemanes. Si yo escribiera para la burguesía inglesa, la cuestión sería muy distinta. (1887) And so it is now in Germany Our German Capitalists are fully up to the English level, in this at least, in the year of grace 1886. (Así es ahora en Alemania. Nuestros capitalistas alemanes se hallan enteramente al nivel de los ingleses, al menos en este respecto, en el año de gracia de 1886). (1892) ¡Cómo ha cambiado todo desde hace 50 años! Hoy hay burgueses ingleses que admiten que la sociedad tiene deberes hacia cada miembro de la misma; pero, ¿hay alemanes que piensen de igual modo? (F.E.)"(3)

El Combatiente N°45

Es que la burguesía debe, si quiere obtener ganancias, acumular capital y sobrevivir a la competencia capitalista, atacar constantemente las condiciones de vida y de trabajo del proletariado. Con esto logra revertir, en parte, la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Así, reduce costos en seguridad e higiene, intensifica los ritmos de producción, alarga la jornada de trabajo a límites extenuantes, etc. Todo esto, cuya finalidad es obtener mayores ganancias, atenta contra la salud y la vida de los trabajadores que generan la riqueza que la burguesía se apropia.

Una de las manifestaciones de este crimen social contra la clase obrera son los accidentes de trabajo y las enfermedades.

En Argentina las leyes caracterizan al accidente de trabajo como un acontecimiento violento ocurrido por el hecho o en ocasión del trabajo, extendiendo esa caracterización a los accidentes ocurridos en el trayecto que va desde la casa al trabajo y desde el trabajo a la casa (accidente in itinere). La ley de riesgos del trabajo, nº 24.557, no define a las enfermedades profesionales. Sólo remite a un listado de enfermedades detalladas en un decreto del poder ejecutivo nacional.

En cuanto a la siniestralidad laboral prestemos atención a los números de los últimos ocho años.

El Combatiente N°45

Tenemos así que en los últimos ocho años hubo un total de 4.470.663 accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y un total de 6.856 muertes.

Sin embargo, esas cifras distan de ser realistas. No contemplan la siniestralidad laboral del trabajo en negro que, forzosamente, será superior a la siniestralidad que presenta el trabajo registrado por su mayor grado de precariedad.

Según la última Encuesta Permanente de Hogares publicada por el Ministerio de Trabajo, de 2007 (4), había 4.285.000 trabajadores registrados en el sector privado, 2.237.000 trabajadores registrados en el sector público. Es decir, un total de 6.522.000 trabajadores en blanco. Curioso, porque en el sistema de ART se encuentran registrados, para el mismo período, un total de 7.248.484 trabajadores. La diferencia podría estar originada en que hay trabajadores cuentapropistas que pudieron haber contratado el servicio de una ART o en un dibujo estadístico como al que nos tiene acostumbrado este gobierno.

Las cifras mencionadas son sólo para el trabajo en blanco. Si hacemos una progresión para el trabajo en negro (40% del total de trabajadores), teniendo en cuenta las cifras para el trabajo en blanco, tendríamos que en los últimos ocho años (2002-2009) se habrían producido aproximadamente unos 2.980.000 de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y unas 4.570 muertes, en el trabajo no registrado.

Así, sobre un total de 13.389.000 trabajadores en blanco y en negro (según la EPH2007) habrían ocurrido en los últimos 8 años un total de 7.450.663 accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y unas 11.426 muertes. Esto nos indica que cada trabajador sufrirá un accidente de trabajo cada 14 años. En el lapso que va entre los 18 y los 65 años (47 años) habrá sufrido 3 accidentes de trabajo o más. En el mismo período de tiempo habrán muerto más de 67.000 trabajadores por accidentes laborales y enfermedades.

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Estas cifras son siempre aproximadas ya que no es posible determinar con certeza la siniestralidad laboral en el trabajo no registrado. Pero es una aproximación a la baja teniendo en cuenta que el trabajo en negro es más precario que el trabajo en blanco.

En cuanto a las enfermedades profesionales las cifras son aún más mentirosas. Hasta 2006, según el Superintendente de Riesgos del Trabajo, Héctor Verón, sólo se había cumplimentado con entre el 17% y el 20% de los exámenes médicos periódicos que deben realizar las ART.(5)

La inspección de la higiene y salubridad de los lugares de trabajo, así como los exámenes médicos periódicos, cuestan dinero. Para las ART la prevención es un costo. Les basta con calcular que les saldrá más caro prevenir que afrontar los gastos de los juicios para dejar a los trabajadores librados a su suerte.

El partido militar, durante siete años, asesinó a 30.000 compañeros para evitar una revolución socialista en Argentina. La burguesía, en los últimos 7 años, provocó la muerte de casi 10.000 trabajadores (en blanco y en negro) para mantener la tasa de ganancia. Entre cuatro y cinco Cromañones anuales cuesta el mantenimiento de sus negocios.

Si a esto le agregamos las muertes producidas por las condiciones de pobreza en que vive el pueblo argentino (mal vestido, mala alimentación, mala vivienda, mal sistema público de salud, etc) tenemos que el proletariado sufre un verdadero crimen social aún cuando ni siquiera levante la cabeza para protestar.

Para terminar con este crimen social el proletariado debe organizarse para arrebatarle el poder a esa clase parásita que se enriquece con la enfermedad y la muerte: la burguesía.

(1) http://www.deis.gov.ar/publicaciones/archivos/Serie5Nro53.pdf
(2)http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/bajarondelosbarcos/Colectividades/Suiza/carta%20de%20un%20inmigrante.htm
(3) La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra, capítulo "Los resultados".http://www.trabajo.gov.ar/left/estadisticas/bel/descargas/cuadros/111.pdf
(4) La Nación, 22/05/2006,http://www.lanacion.com.ar/808080-cuestionamiento-del-gobierno-al-sistema-de-art