EL ENEMIGO SILENCIOSO
Un fenómeno social atraviesa el mundo y en diferentes países se preguntan si les corresponde como una particularidad o como un mal parecido a una epidemia internacional: el abstencionismo.
¿Cómo podríamos definirlo? De acuerdo con la Real Academia Española, el verbo “abstener” tiene tres acepciones: 1) Contener o refrenar, apartar; 2) Privarse de algo; 3) No participar en algo a que se tiene derecho, p. ej. en una votación. Algunos ciudadanos se abstienen DE votar (sic).
Dadas estas definiciones nos preguntamos qué refrenan los votantes, por qué se privan de votar y, por último, por qué renuncian a participar de algo a lo que tienen derecho.
EUROPA
En la historia de Europa, en septiembre del ’52, se reunieron por primera vez 78 diputados -designados por los respectivos parlamentos nacionales- en una Asamblea Parlamentaria Europea, teniendo como marco los intereses materiales en común de los estados burgueses de ese continente, plasmados en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Este organismo, a su vez, surgió posteriormente a la segunda guerra mundial después de la cual los Estados europeos se percibían, por un lado, en inferioridad de condiciones respecto de las dos potencias emergentes de la guerra: Estados Unidos y la Unión Soviética y, por otro, necesitaban contrarrestar cualquier intento alemán de alterar la paz lograda con la muerte de millones de personas que prácticamente había arrasado toda Europa.
La Comunidad del Carbón y el Acero, entonces, garantizaba la defensa de los dos elementos principales para la fabricación de armas: el carbón y el acero… Es decir, por la inferioridad ante las dos potencias, Europa se “vacunaba” más en la enfermedad que en la salud y se preparaba para armarse nuevamente para una guerra posible a futuro. Esta breve e incompleta reseña, sólo sirve para darle un contexto histórico al nacimiento del Parlamento Europeo y en qué medida puede representar los intereses cotidianos de los pueblos de Europa.

Si bien la primera elección directa para el Parlamento Europeo se realizó en 1979, recién en 1993 se pondría en marcha lo decidido en el Tratado de Maastricht, donde el acuerdo entre las burguesías europeas apuntaba a cinco puntos centrales: 1) refuerzo de la legitimidad democrática de las instituciones; 2) mejora de la eficacia de las instituciones; 3) instauración de una unión económica y monetaria; 4) desarrollo de la dimensión social de la Comunidad y 5) institución de una política exterior y de seguridad común. El Tratado de Maastricht crea la Unión Europea, integrada por tres elementos: las Comunidades Europeas, la política exterior y de seguridad común, y la cooperación policial y judicial en materia penal. A partir de entonces, el Parlamento Europeo ve reforzados sus objetivos y alcances, mientras las burguesías logran consolidar y legitimar su poder mancomunadamente.
Estos datos no menores, sólo dejan al descubierto para quiénes trabajan las instituciones europeas: para la clase dominante.
Es notable cómo, desde 1979 a 2009, bajó la participación “directa” de los ciudadanos europeos en las elecciones para la integración del Parlamento Europeo. El ascenso de la abstención de los votantes europeos ha provocado más de un análisis de aparente preocupación en la dirigencia de los partidos burgueses de Europa que se han lanzado desesperadamente a los sondeos de opinión haciendo imprescindible para sus campañas la “Demoscopia” (RAE: estudio de las opiniones, aficiones y comportamiento humanos mediante sondeos de opinión). Sin embargo y pese al febril trabajo de encuestadores, publicistas y especuladores profesionales de toda laya, no pudieron revertir la tendencia alcista de la abstención: en las elecciones de junio de 2009 para el Parlamento Europeo sólo participó un 43% del electorado...

El fenómeno de la abstención no es una novedad de los últimos tiempos ni tampoco afecta a las elecciones de centralismo europeo, sino que en algunos casos significó la anulación de las elecciones de un país. Efectivamente, entre Octubre de 2002 y Noviembre de 2003, Serbia tuvo que anular ¡Tres veces! las elecciones presidenciales porque los votantes que concurrieron a las urnas no lograron superar el 50% requerido para que un presidente sea electo. Es más, en la tercera oportunidad no llegaron ni siquiera al 40%...
ÁFRICA
En África, un continente de vastos desiertos, amplias regiones rurales y alto analfabetismo, el caso de Marruecos es uno de los tantos casos testigo: en las elecciones de 2007 el abstencionismo llegó al 63%.
En las elecciones municipales de Egipto, en medio de enormes protestas y conflictos sociales que incluyeron la proscripción del principal partido de la oposición al partido gobernante, en abril de 2008, el Partido Nacional Democrático ganó con el 92% de los votos emitidos. Podría verse como una victoria aplastante si no fuera que sólo concurrió a las urnas entre un 5% y un 10% de los 35,5 millones de personas habilitadas para votar… Abstencionismo: entre el 85 y el 90%...
Argelia parecía ser una de las excepciones en el mundo: en abril de 2007, para sus elecciones legislativas, el porcentaje de participación sólo llegaba a menos del 29%, pero dos años más tarde, en las elecciones presidenciales de abril de 2009, la participación superó el 74%, de acuerdo con lo declarado por funcionarios del gobierno. Sin embargo, los observadores internacionales consideran que la cifra fue “inflada” entre un 25 al 35%...
ASIA
Sólo para tomar dos casos en Asia mencionaremos las elecciones en Irak y Afganistán. En las elecciones provinciales de Irak de febrero de 2009, realizadas en medio de una guerra interminable y sangrienta, la participación habría alcanzado un 51% del electorado, un 4,7% menos que en las elecciones anteriores, por tanto, se abstuvieron un 49% de los habilitados para votar. Por supuesto que éstos son datos proporcionados por la prensa burguesa que tanto en Irak como en Afganistán tiene intereses creados para mostrarle al mundo cuánta “democracia” exportó Estados Unidos con su guerra a dos países prácticamente tribales y fuera de su control, a pesar de los miles de soldados que envió y sigue enviando para “democratizarlos”… Por tanto, teniendo en cuenta ese “detalle”, inferimos que la cifra es absolutamente mentirosa: si aceptan oficialmente un 49% de abstencionismo, seguramente el porcentaje es, como mínimo, un 25% a 30% más.

En Afganistán, país en similares condiciones a Irak, los propios observadores de la Unión Europea consideraron que en las elecciones en que Karzai se adjudicó el “triunfo” sin segunda vuelta en las elecciones de agosto de 2009, uno de cada tres votos emitidos era fraudulento. Finalmente y en medio de un escándalo que dejó al desnudo el papel de Naciones Unidas, su mayor representante en Afganistán, Kai Eide admitió que hubo fraude. Sin embargo, Eide negó que haya intentado ocultar este hecho, como le acusaba Peter Galbraith, el otro representante de Naciones Unidas despedido el 30/09/2009. Ante el escándalo que dejó al descubierto el papel que juegan las burguesías internacionales en la “observación” de las elecciones, Karzai despidió a 200 trabajadores de los 380 que integran la Comisión Electoral Independiente de Afganistán (CEIA) que no es precisamente “independiente” dado que depende de su mando. El fraude fue detectado en 210 de los 380 a 398 distritos electorales. Ni siquiera existe consenso en el número de distritos electorales… En este marco escandaloso, se convocó a segunda vuelta, pero el candidato opositor Abdulá Abdulá se retiró y, en un giro nuevamente vergonzoso, la obsecuente Comisión Electoral Independiente de Afganistán (CEIA) dio por triunfador a Karzai quien el 19 de noviembre de 2009 asumió su cargo. Entre los presentes en la asunción estuvo Hillary Clinton que, sin ponerse colorada, días antes declaró: “Vamos a hacer lo que podamos para crear una atmósfera en la que la sangre y el dinero que Estados Unidos ha aportado a Afganistán puedan ser justificados, y producir la clase de resultados que estamos buscando”. La “democrática” Hillary olvidó que, con fraude y todo, la participación del pueblo afgano sólo alcanzó a un 38,70%... Más de un 60% se abstuvo…
AMÉRICA DEL NORTE
Canadá tradicionalmente se ha caracterizado por la alta participación de electores. Pese a esa práctica, en la última elección, realizada el 14 de octubre de 2008, para renovar escaños parlamentarios donde ganaron los conservadores –que no lograron imponerse como mayoría-, la participación mermó y se ubicó por debajo del 60%, es decir más de un 40% del electorado se abstuvo y renunció a su derecho de votar en un país sacudido por la crisis financiera internacional, algo a lo que no está acostumbrado considerando su alto status de vida.
En Estados Unidos, donde las elecciones no son obligatorias, el primer récord de participación se registró en 1860, cuando Abraham Lincoln fue elegido presidente con un 81,2% de asistencia de los ciudadanos con derecho a voto entre los que no estaban ni los negros ni las mujeres. El segundo récord de participación fue en 1876, cuando se enfrentaron Samuel Tilden y Rutherford Hayes con un 81,8% de electorado positivo. Desde entonces la participación fue decayendo y no volvieron a registrarse ese tipo de porcentajes, siendo el abstencionismo una de las características “naturales” de cualquier elección del “democrático” Estados Unidos. El abstencionismo se ha mantenido entre un 40 y 50% a lo largo de la historia del imperio norteamericano. En las últimas elecciones que consagraron a Obama como presidente, el nivel de abstencionismo aparentemente habría bajado y aunque hay datos de la mayoría de los países consultados que hemos expuesto en esta nota, “casualmente” la prensa burguesa sólo se ocupó de publicar el “triunfo” de Obama y los porcentajes de apoyo calculados sobre los votos emitidos. Si bien toda la prensa consultada hace hincapié en la influencia de los jóvenes, los negros y los latinos como los responsables de que haya cambiado el tradicional abstencionismo norteamericano, nada dice de cuántos no asistieron a votar… Muy sugestivo. El ocultamiento de los datos de abstencionismo, más allá de la propaganda imperialista sobre la “histórica” elección que puso a un negro en el poder, es un dato en sí mismo. Aparentemente habrían votado dos tercios de los calificados para votar, pero no hay cifras respaldatorias.
LATINOAMÉRICA
Nuestro continente no es una excepción a la regla. Después de la arremetida de Bush y posterior ocupación con los cascos azules, Haití está en la punta de las abstenciones: en la primera vuelta de las elecciones para renovar parcialmente la cámara de senadores se abstuvo el 88,70% del padrón de acuerdo con cifras oficiales que la oposición amplía al 98%, en una campaña de boicot que se dio en llamar “Operación puertas cerradas, calles vacías”. Efectivamente, en la segunda vuelta, los índices de abstención superaron los de la primera vuelta y, una vez más, la manito del imperio yanqui hizo lo suyo: escondieron la vergonzante cifra de abstencionismo. Según algunos observadores, miles de urnas estaban, directamente, vacías…
Las elecciones parlamentarias y municipales de México realizadas en julio de este año se caracterizaron por el abstencionismo: el 58,3% del padrón directamente no concurrió a votar. Perdió el partido del gobierno de Calderón (PAN) y en la volada el PRI fue el “gran ganador” con el 35.40% de los votos positivos. Pero… considerando que ese porcentaje fue calculado sobre el 41,70% de los votantes, en realidad el PRI sacó el 15,10% de los votos del padrón… ¿Fue, entonces, un “gran ganador” que se “impuso” como publicó la prensa burguesa…?

En Nicaragua, donde gobierna el Frente Sandinista de Liberación Nacional, en las elecciones municipales realizadas en noviembre de 2008, la abstención superó el 50%, en medio de cuestionamientos y acusaciones de fraude al FSLN. Los violentos incidentes que se desataron cuando se conocieron los resultados terminaron en una serie de cuestionamientos a la legitimidad del acto eleccionario y tras varios días de denuncias y conflicto social, el presidente Ortega terminó legitimando las elecciones por decreto… Apenas tres meses después, en enero de 2009, se realizaron elecciones municipales en la RAAN (Región Autónoma Atlántico Norte) donde el abstencionismo alcanzó el 60%.
En Guatemala, en las elecciones presidenciales de 2007, la abstención fue del 41% cuando se realizó la primera vuelta electoral. Pero esa cifra creció al 55% en la segunda vuelta en el país más pobre de Latinoamérica, donde el 72% de la población está sumergido en la pobreza.
Para la elección de diputados de Venezuela, realizada en diciembre de 2005, la abstención llegó al 75%, algo que no pudo modificar ni el mismísimo Hugo Chávez quien, dos años después, en el referéndum por la reforma constitucional no pudo ni ganar ni impedir que el 44% de los votantes se abstuvieran una vez más. Finalmente, en febrero de este año, Chávez logró sus dos objetivos más buscados: imponerse en el plebiscito que le permite la reelección y bajar el abstencionismo al 32,95%. Todo un logro en el concierto mundial de apatía ciudadana…
Costa Rica, desde 1998 tiene un abstencionismo creciente que ha llegado al 30%, cuando durante las tres décadas anteriores sólo llegaba al 20%. El Tribunal Electoral de Costa Rica se propone revertir la situación para las próximas elecciones a realizarse en febrero de 2010 lanzando una campaña de radio y televisión hacia los jóvenes promoviendo los debates políticos, dado que consideran que es la franja más rebelde de sumarse a los actos eleccionarios...
En la primera vuelta de la elección presidencial de Brasil el abstencionismo llegó sólo al 16,75%, pero esa cifra se incrementó para el ballotage cuando Lula se impuso como presidente: el 18,96% se abstuvo mientras un 6,05% votaba en blanco o impugnaba su voto. Si lo sumamos a la cifra anterior, un 25,01% del padrón electoral decidió no elegir a ninguno de los dos candidatos.
Chile, que tuvo elecciones presidenciales hace pocos días, en diciembre, podría haber batido el record latinoamericano de participación: sólo el 12,8% de los inscriptos se abstuvieron formalmente. ¿Por qué decimos que la abstención es baja sólo formalmente? En principio, debemos tener en cuenta que el voto en este país no es obligatorio, por lo cual no puede cantar victoria y loas a la participación dado que muchos chilenos directamente o no pudieron votar o no se empadronaron. Veamos: 857.000 chilenos no participaron porque viven en el exterior, pese a todas las gestiones que los exiliados hicieron para cambiar esta situación para ser partícipes del acto eleccionario de los últimos días… Por otra parte, casi 4 millones de chilenos se auto marginaron de las urnas y no se inscribieron, la mitad de ellos tiene entre 18 y 30 años, es decir, el 75% de los jóvenes prefirió no participar y otros 3 millones, menores de 40, tampoco. Este panorama describe lo que politólogos llaman un “padrón viejo”…
Nuestros dos vecinos que también realizaron comicios presidenciales recientemente, Uruguay y Bolivia, declararon oficialmente una alta participación de votantes y en ambos estados el índice de abstención rondó el 10%. Son las únicas excepciones en Latinoamérica, dado que en nuestro país, en las últimas elecciones presidenciales de octubre de 2008, el abstencionismo fue declarado oficialmente en un 26%, aunque las versiones fueron tan desprolijas que cuando sacamos las cuentas entre los votantes que asistieron y el número de habilitados para votar, llegamos a la conclusión de que la abstención rozaba el 40%... Y, en nuestro caso, Argentina, no podemos olvidar cómo llegan muchos votantes hasta las urnas: micros, autos, remises y taxis que los retiran en su barrio pagados por los partidos y candidatos locales; compulsiones, como la amenaza de borrarlos de los listados de planes jefes y jefas o de los repartos de bolsones; choripaneadas y repartos de chapas, máquinas de coser, herramientas, subsidios, etc., previos a las elecciones y siempre financiados con fondos públicos. No incluir estas prácticas podría llevarnos a engaño sobre el número y las razones de los que emiten su voto. En algunos lugares del interior del país, los candidatos confiscan los documentos nacionales de identidad a comunidades enteras, a las que encierran en lugares cerrados como rehenes hasta que llega el día del acto eleccionario, cuando los trasladan en camiones, cual ganado, hasta las urnas que asegurarán el “triunfo” del candidato secuestrador… También conocemos el caso de un candidato que a sus votantes les dio la mitad de un billete de $50 y, luego de haber votado, les entregó la parte restante… La vil especulación y el aprovechamiento de la pobreza por parte de los candidatos de los partidos burgueses cada vez se hacen más extensivos y más despreciables.
Por último, abordaremos el último caso escandaloso: Honduras. Después del golpe de estado que diera Micheletti con su titiritero Estados Unidos, las elecciones presidenciales que buscaron emparchar el mamarracho jurídico propiciado por el imperio yanqui, no lograron su objetivo: entre un 65% y un 70% de los electores rechazaron la fraudulenta convocatoria absteniéndose. Poco han podido remediar los emisarios norteamericanos y la prensa cómplice para legitimar a Porfirio Lobo quien pasará a engrosar, como otros en el patio trasero, las listas de los presidentes más repudiados por su pueblo y los pueblos del mundo.
ALGUNAS REFLEXIONES
Hasta aquí, este racconto pormenorizado del abstencionismo tuvo el objetivo de sistematizar una serie de datos que, por permanecer divorciados unos de otros, no permiten que nos preguntemos qué reflejan, cuál es el síntoma social que los detona y por qué hombres y mujeres del mundo renuncian masivamente a uno de los más mentados “derechos” otorgados por las democracias burguesas.
Las elecciones burguesas, dentro del sistema capitalista, son uno de los pilares políticos para mantener y legitimar el poder en las manos de una clase: la burguesía que domina el mundo. Sirven para validar sus leyes y legalizar el control social a través de los mecanismos e instituciones del estado burgués que usa dos herramientas para mantener su dominio: el consenso o la represión o la combinación de ambas cuando le resulta necesario.
El abstencionismo no es una enfermedad viral, sino un repliegue defensivo de las masas. Manifiesta, en muchos casos, el rechazo a lo ya conocido, a los políticos de turno y el repudio al funcionamiento de las instituciones de la burguesía y la corrupción de sus hacedores que las caracteriza. También es la expresión del descreimiento de los pueblos que van agotando sus expectativas y experiencias, a la vez que pierden la esperanza de que sus problemas sean solucionados por sus gobernantes. En cada país, la abstención se adjudica a diferentes razones locales, pero nadie ve que es un fenómeno mundial que deslegitima las elecciones burguesas en general.
Lo que la prensa burguesa suele publicar como “grandes triunfos”, en realidad encierra la trampa de que los “vencedores” sólo representan porciones minoritarias de los padrones electorales integrados sólo por aquellos en condiciones y edad de votar. Los jóvenes encabezan uno de los principales problemas para el sistema: aumentan la mayoría del sector “rebelde” que no se suma, no se inscribe en los países con carencia de obligatoriedad para el voto y manifiestan apatía, escepticismo e incredulidad en los mecanismos “democráticos” llevando esos “sentimientos” hasta el extremo, como en Chile y Costa Rica.

Sin embargo, el abstencionismo no es sinónimo de conciencia de clase. Sólo –aunque por ahora- es manifestación de desprecio desmovilizado y si bien las democracias burguesas no parecen ver menoscabado su poder, comienzan a preocuparse por el fenómeno que, cada vez más, las deja al desnudo pese a sus encuestas, sus campañas y promesas, sus miles de millones invertidos en captar a los que luego aplastarán con todo tipo de decisiones que implicarán más y más sometimiento, vejación y explotación. El abstencionismo es un hecho político que refleja, a su vez, la ausencia de partidos revolucionarios que representen los intereses de las masas y sus proletariados.
Así como el Parlamento Europeo nació al calor de los intereses de clase de las burguesías europeas y jamás se propuso como objetivo el bienestar de las masas, sino que hasta tiene prevista su represión; así como en Estados Unidos, donde el voto no es obligatorio, la “democracia” garantiza la intromisión en otros países mediante guerras invasoras cuyo costo económico y en vidas humanas paga el pueblo norteamericano; así como en Latinoamérica, África y Asia las elecciones entronizan a personajes nefastos, representativos de minorías lacayas del imperialismo que aplicarán planes de ajuste que sumergirán a sus pueblos en la más alta pobreza; todos, absolutamente todos los estados burgueses, responden a la clase a la que pertenecen y, más temprano que tarde, van dejando al descubierto sus verdaderos y mezquinos intereses. Los pueblos, por su parte, después de años de este ejercicio, aún no encuentran su propia salida, aún no transforman descontento en organización, aún no descubren que si todas esas mayorías silenciosas y desmovilizadas se constituyeran en defensa a ultranza de sus intereses, otro gallo cantaría.
En diferentes países, muchas organizaciones realizan acuerdos para estimular el rechazo a las elecciones y fomentar el voto blanco, nulo o directamente el abstencionismo. Una vez realizados los comicios, esas “unidades” de acción simplemente temporales, no se plasman en una organización perdurable y que crezca progresivamente hacia un paso superior. Muchos se preguntan las razones de por qué no se puede proseguir el proceso de unidad. Quizás habría que pensar que la respuesta esté en que sólo los unió el espanto…
Muchos de nosotros creemos que sólo es cuestión de tiempo y agotamiento de la expectativa de las masas. Muchos de nosotros empujamos para salir del letargo. Muchos de nosotros estamos convencidos de que el fin de la historia no existe, sino que la única historia la escribimos los pueblos que, a lo largo de siglos de existencia, hemos derrotado una y otra vez al opresor.
Nunca, como ahora, se ha visto al rey tan desnudo. Es cuestión de arrancarle los últimos harapos. De nosotros depende.
¿Cómo podríamos definirlo? De acuerdo con la Real Academia Española, el verbo “abstener” tiene tres acepciones: 1) Contener o refrenar, apartar; 2) Privarse de algo; 3) No participar en algo a que se tiene derecho, p. ej. en una votación. Algunos ciudadanos se abstienen DE votar (sic).
Dadas estas definiciones nos preguntamos qué refrenan los votantes, por qué se privan de votar y, por último, por qué renuncian a participar de algo a lo que tienen derecho.
EUROPA
En la historia de Europa, en septiembre del ’52, se reunieron por primera vez 78 diputados -designados por los respectivos parlamentos nacionales- en una Asamblea Parlamentaria Europea, teniendo como marco los intereses materiales en común de los estados burgueses de ese continente, plasmados en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). Este organismo, a su vez, surgió posteriormente a la segunda guerra mundial después de la cual los Estados europeos se percibían, por un lado, en inferioridad de condiciones respecto de las dos potencias emergentes de la guerra: Estados Unidos y la Unión Soviética y, por otro, necesitaban contrarrestar cualquier intento alemán de alterar la paz lograda con la muerte de millones de personas que prácticamente había arrasado toda Europa.
La Comunidad del Carbón y el Acero, entonces, garantizaba la defensa de los dos elementos principales para la fabricación de armas: el carbón y el acero… Es decir, por la inferioridad ante las dos potencias, Europa se “vacunaba” más en la enfermedad que en la salud y se preparaba para armarse nuevamente para una guerra posible a futuro. Esta breve e incompleta reseña, sólo sirve para darle un contexto histórico al nacimiento del Parlamento Europeo y en qué medida puede representar los intereses cotidianos de los pueblos de Europa.

Si bien la primera elección directa para el Parlamento Europeo se realizó en 1979, recién en 1993 se pondría en marcha lo decidido en el Tratado de Maastricht, donde el acuerdo entre las burguesías europeas apuntaba a cinco puntos centrales: 1) refuerzo de la legitimidad democrática de las instituciones; 2) mejora de la eficacia de las instituciones; 3) instauración de una unión económica y monetaria; 4) desarrollo de la dimensión social de la Comunidad y 5) institución de una política exterior y de seguridad común. El Tratado de Maastricht crea la Unión Europea, integrada por tres elementos: las Comunidades Europeas, la política exterior y de seguridad común, y la cooperación policial y judicial en materia penal. A partir de entonces, el Parlamento Europeo ve reforzados sus objetivos y alcances, mientras las burguesías logran consolidar y legitimar su poder mancomunadamente.
Estos datos no menores, sólo dejan al descubierto para quiénes trabajan las instituciones europeas: para la clase dominante.

Es notable cómo, desde 1979 a 2009, bajó la participación “directa” de los ciudadanos europeos en las elecciones para la integración del Parlamento Europeo. El ascenso de la abstención de los votantes europeos ha provocado más de un análisis de aparente preocupación en la dirigencia de los partidos burgueses de Europa que se han lanzado desesperadamente a los sondeos de opinión haciendo imprescindible para sus campañas la “Demoscopia” (RAE: estudio de las opiniones, aficiones y comportamiento humanos mediante sondeos de opinión). Sin embargo y pese al febril trabajo de encuestadores, publicistas y especuladores profesionales de toda laya, no pudieron revertir la tendencia alcista de la abstención: en las elecciones de junio de 2009 para el Parlamento Europeo sólo participó un 43% del electorado...

El fenómeno de la abstención no es una novedad de los últimos tiempos ni tampoco afecta a las elecciones de centralismo europeo, sino que en algunos casos significó la anulación de las elecciones de un país. Efectivamente, entre Octubre de 2002 y Noviembre de 2003, Serbia tuvo que anular ¡Tres veces! las elecciones presidenciales porque los votantes que concurrieron a las urnas no lograron superar el 50% requerido para que un presidente sea electo. Es más, en la tercera oportunidad no llegaron ni siquiera al 40%...
ÁFRICA
En África, un continente de vastos desiertos, amplias regiones rurales y alto analfabetismo, el caso de Marruecos es uno de los tantos casos testigo: en las elecciones de 2007 el abstencionismo llegó al 63%.
En las elecciones municipales de Egipto, en medio de enormes protestas y conflictos sociales que incluyeron la proscripción del principal partido de la oposición al partido gobernante, en abril de 2008, el Partido Nacional Democrático ganó con el 92% de los votos emitidos. Podría verse como una victoria aplastante si no fuera que sólo concurrió a las urnas entre un 5% y un 10% de los 35,5 millones de personas habilitadas para votar… Abstencionismo: entre el 85 y el 90%...Argelia parecía ser una de las excepciones en el mundo: en abril de 2007, para sus elecciones legislativas, el porcentaje de participación sólo llegaba a menos del 29%, pero dos años más tarde, en las elecciones presidenciales de abril de 2009, la participación superó el 74%, de acuerdo con lo declarado por funcionarios del gobierno. Sin embargo, los observadores internacionales consideran que la cifra fue “inflada” entre un 25 al 35%...
ASIA
Sólo para tomar dos casos en Asia mencionaremos las elecciones en Irak y Afganistán. En las elecciones provinciales de Irak de febrero de 2009, realizadas en medio de una guerra interminable y sangrienta, la participación habría alcanzado un 51% del electorado, un 4,7% menos que en las elecciones anteriores, por tanto, se abstuvieron un 49% de los habilitados para votar. Por supuesto que éstos son datos proporcionados por la prensa burguesa que tanto en Irak como en Afganistán tiene intereses creados para mostrarle al mundo cuánta “democracia” exportó Estados Unidos con su guerra a dos países prácticamente tribales y fuera de su control, a pesar de los miles de soldados que envió y sigue enviando para “democratizarlos”… Por tanto, teniendo en cuenta ese “detalle”, inferimos que la cifra es absolutamente mentirosa: si aceptan oficialmente un 49% de abstencionismo, seguramente el porcentaje es, como mínimo, un 25% a 30% más.

En Afganistán, país en similares condiciones a Irak, los propios observadores de la Unión Europea consideraron que en las elecciones en que Karzai se adjudicó el “triunfo” sin segunda vuelta en las elecciones de agosto de 2009, uno de cada tres votos emitidos era fraudulento. Finalmente y en medio de un escándalo que dejó al desnudo el papel de Naciones Unidas, su mayor representante en Afganistán, Kai Eide admitió que hubo fraude. Sin embargo, Eide negó que haya intentado ocultar este hecho, como le acusaba Peter Galbraith, el otro representante de Naciones Unidas despedido el 30/09/2009. Ante el escándalo que dejó al descubierto el papel que juegan las burguesías internacionales en la “observación” de las elecciones, Karzai despidió a 200 trabajadores de los 380 que integran la Comisión Electoral Independiente de Afganistán (CEIA) que no es precisamente “independiente” dado que depende de su mando. El fraude fue detectado en 210 de los 380 a 398 distritos electorales. Ni siquiera existe consenso en el número de distritos electorales… En este marco escandaloso, se convocó a segunda vuelta, pero el candidato opositor Abdulá Abdulá se retiró y, en un giro nuevamente vergonzoso, la obsecuente Comisión Electoral Independiente de Afganistán (CEIA) dio por triunfador a Karzai quien el 19 de noviembre de 2009 asumió su cargo. Entre los presentes en la asunción estuvo Hillary Clinton que, sin ponerse colorada, días antes declaró: “Vamos a hacer lo que podamos para crear una atmósfera en la que la sangre y el dinero que Estados Unidos ha aportado a Afganistán puedan ser justificados, y producir la clase de resultados que estamos buscando”. La “democrática” Hillary olvidó que, con fraude y todo, la participación del pueblo afgano sólo alcanzó a un 38,70%... Más de un 60% se abstuvo…
AMÉRICA DEL NORTE
Canadá tradicionalmente se ha caracterizado por la alta participación de electores. Pese a esa práctica, en la última elección, realizada el 14 de octubre de 2008, para renovar escaños parlamentarios donde ganaron los conservadores –que no lograron imponerse como mayoría-, la participación mermó y se ubicó por debajo del 60%, es decir más de un 40% del electorado se abstuvo y renunció a su derecho de votar en un país sacudido por la crisis financiera internacional, algo a lo que no está acostumbrado considerando su alto status de vida.
En Estados Unidos, donde las elecciones no son obligatorias, el primer récord de participación se registró en 1860, cuando Abraham Lincoln fue elegido presidente con un 81,2% de asistencia de los ciudadanos con derecho a voto entre los que no estaban ni los negros ni las mujeres. El segundo récord de participación fue en 1876, cuando se enfrentaron Samuel Tilden y Rutherford Hayes con un 81,8% de electorado positivo. Desde entonces la participación fue decayendo y no volvieron a registrarse ese tipo de porcentajes, siendo el abstencionismo una de las características “naturales” de cualquier elección del “democrático” Estados Unidos. El abstencionismo se ha mantenido entre un 40 y 50% a lo largo de la historia del imperio norteamericano. En las últimas elecciones que consagraron a Obama como presidente, el nivel de abstencionismo aparentemente habría bajado y aunque hay datos de la mayoría de los países consultados que hemos expuesto en esta nota, “casualmente” la prensa burguesa sólo se ocupó de publicar el “triunfo” de Obama y los porcentajes de apoyo calculados sobre los votos emitidos. Si bien toda la prensa consultada hace hincapié en la influencia de los jóvenes, los negros y los latinos como los responsables de que haya cambiado el tradicional abstencionismo norteamericano, nada dice de cuántos no asistieron a votar… Muy sugestivo. El ocultamiento de los datos de abstencionismo, más allá de la propaganda imperialista sobre la “histórica” elección que puso a un negro en el poder, es un dato en sí mismo. Aparentemente habrían votado dos tercios de los calificados para votar, pero no hay cifras respaldatorias.
LATINOAMÉRICA
Nuestro continente no es una excepción a la regla. Después de la arremetida de Bush y posterior ocupación con los cascos azules, Haití está en la punta de las abstenciones: en la primera vuelta de las elecciones para renovar parcialmente la cámara de senadores se abstuvo el 88,70% del padrón de acuerdo con cifras oficiales que la oposición amplía al 98%, en una campaña de boicot que se dio en llamar “Operación puertas cerradas, calles vacías”. Efectivamente, en la segunda vuelta, los índices de abstención superaron los de la primera vuelta y, una vez más, la manito del imperio yanqui hizo lo suyo: escondieron la vergonzante cifra de abstencionismo. Según algunos observadores, miles de urnas estaban, directamente, vacías…
Las elecciones parlamentarias y municipales de México realizadas en julio de este año se caracterizaron por el abstencionismo: el 58,3% del padrón directamente no concurrió a votar. Perdió el partido del gobierno de Calderón (PAN) y en la volada el PRI fue el “gran ganador” con el 35.40% de los votos positivos. Pero… considerando que ese porcentaje fue calculado sobre el 41,70% de los votantes, en realidad el PRI sacó el 15,10% de los votos del padrón… ¿Fue, entonces, un “gran ganador” que se “impuso” como publicó la prensa burguesa…?

En Nicaragua, donde gobierna el Frente Sandinista de Liberación Nacional, en las elecciones municipales realizadas en noviembre de 2008, la abstención superó el 50%, en medio de cuestionamientos y acusaciones de fraude al FSLN. Los violentos incidentes que se desataron cuando se conocieron los resultados terminaron en una serie de cuestionamientos a la legitimidad del acto eleccionario y tras varios días de denuncias y conflicto social, el presidente Ortega terminó legitimando las elecciones por decreto… Apenas tres meses después, en enero de 2009, se realizaron elecciones municipales en la RAAN (Región Autónoma Atlántico Norte) donde el abstencionismo alcanzó el 60%.
En Guatemala, en las elecciones presidenciales de 2007, la abstención fue del 41% cuando se realizó la primera vuelta electoral. Pero esa cifra creció al 55% en la segunda vuelta en el país más pobre de Latinoamérica, donde el 72% de la población está sumergido en la pobreza.
Para la elección de diputados de Venezuela, realizada en diciembre de 2005, la abstención llegó al 75%, algo que no pudo modificar ni el mismísimo Hugo Chávez quien, dos años después, en el referéndum por la reforma constitucional no pudo ni ganar ni impedir que el 44% de los votantes se abstuvieran una vez más. Finalmente, en febrero de este año, Chávez logró sus dos objetivos más buscados: imponerse en el plebiscito que le permite la reelección y bajar el abstencionismo al 32,95%. Todo un logro en el concierto mundial de apatía ciudadana…
Costa Rica, desde 1998 tiene un abstencionismo creciente que ha llegado al 30%, cuando durante las tres décadas anteriores sólo llegaba al 20%. El Tribunal Electoral de Costa Rica se propone revertir la situación para las próximas elecciones a realizarse en febrero de 2010 lanzando una campaña de radio y televisión hacia los jóvenes promoviendo los debates políticos, dado que consideran que es la franja más rebelde de sumarse a los actos eleccionarios...
En la primera vuelta de la elección presidencial de Brasil el abstencionismo llegó sólo al 16,75%, pero esa cifra se incrementó para el ballotage cuando Lula se impuso como presidente: el 18,96% se abstuvo mientras un 6,05% votaba en blanco o impugnaba su voto. Si lo sumamos a la cifra anterior, un 25,01% del padrón electoral decidió no elegir a ninguno de los dos candidatos.
Chile, que tuvo elecciones presidenciales hace pocos días, en diciembre, podría haber batido el record latinoamericano de participación: sólo el 12,8% de los inscriptos se abstuvieron formalmente. ¿Por qué decimos que la abstención es baja sólo formalmente? En principio, debemos tener en cuenta que el voto en este país no es obligatorio, por lo cual no puede cantar victoria y loas a la participación dado que muchos chilenos directamente o no pudieron votar o no se empadronaron. Veamos: 857.000 chilenos no participaron porque viven en el exterior, pese a todas las gestiones que los exiliados hicieron para cambiar esta situación para ser partícipes del acto eleccionario de los últimos días… Por otra parte, casi 4 millones de chilenos se auto marginaron de las urnas y no se inscribieron, la mitad de ellos tiene entre 18 y 30 años, es decir, el 75% de los jóvenes prefirió no participar y otros 3 millones, menores de 40, tampoco. Este panorama describe lo que politólogos llaman un “padrón viejo”…
Nuestros dos vecinos que también realizaron comicios presidenciales recientemente, Uruguay y Bolivia, declararon oficialmente una alta participación de votantes y en ambos estados el índice de abstención rondó el 10%. Son las únicas excepciones en Latinoamérica, dado que en nuestro país, en las últimas elecciones presidenciales de octubre de 2008, el abstencionismo fue declarado oficialmente en un 26%, aunque las versiones fueron tan desprolijas que cuando sacamos las cuentas entre los votantes que asistieron y el número de habilitados para votar, llegamos a la conclusión de que la abstención rozaba el 40%... Y, en nuestro caso, Argentina, no podemos olvidar cómo llegan muchos votantes hasta las urnas: micros, autos, remises y taxis que los retiran en su barrio pagados por los partidos y candidatos locales; compulsiones, como la amenaza de borrarlos de los listados de planes jefes y jefas o de los repartos de bolsones; choripaneadas y repartos de chapas, máquinas de coser, herramientas, subsidios, etc., previos a las elecciones y siempre financiados con fondos públicos. No incluir estas prácticas podría llevarnos a engaño sobre el número y las razones de los que emiten su voto. En algunos lugares del interior del país, los candidatos confiscan los documentos nacionales de identidad a comunidades enteras, a las que encierran en lugares cerrados como rehenes hasta que llega el día del acto eleccionario, cuando los trasladan en camiones, cual ganado, hasta las urnas que asegurarán el “triunfo” del candidato secuestrador… También conocemos el caso de un candidato que a sus votantes les dio la mitad de un billete de $50 y, luego de haber votado, les entregó la parte restante… La vil especulación y el aprovechamiento de la pobreza por parte de los candidatos de los partidos burgueses cada vez se hacen más extensivos y más despreciables.
Por último, abordaremos el último caso escandaloso: Honduras. Después del golpe de estado que diera Micheletti con su titiritero Estados Unidos, las elecciones presidenciales que buscaron emparchar el mamarracho jurídico propiciado por el imperio yanqui, no lograron su objetivo: entre un 65% y un 70% de los electores rechazaron la fraudulenta convocatoria absteniéndose. Poco han podido remediar los emisarios norteamericanos y la prensa cómplice para legitimar a Porfirio Lobo quien pasará a engrosar, como otros en el patio trasero, las listas de los presidentes más repudiados por su pueblo y los pueblos del mundo.
ALGUNAS REFLEXIONES
Hasta aquí, este racconto pormenorizado del abstencionismo tuvo el objetivo de sistematizar una serie de datos que, por permanecer divorciados unos de otros, no permiten que nos preguntemos qué reflejan, cuál es el síntoma social que los detona y por qué hombres y mujeres del mundo renuncian masivamente a uno de los más mentados “derechos” otorgados por las democracias burguesas.
Las elecciones burguesas, dentro del sistema capitalista, son uno de los pilares políticos para mantener y legitimar el poder en las manos de una clase: la burguesía que domina el mundo. Sirven para validar sus leyes y legalizar el control social a través de los mecanismos e instituciones del estado burgués que usa dos herramientas para mantener su dominio: el consenso o la represión o la combinación de ambas cuando le resulta necesario.
El abstencionismo no es una enfermedad viral, sino un repliegue defensivo de las masas. Manifiesta, en muchos casos, el rechazo a lo ya conocido, a los políticos de turno y el repudio al funcionamiento de las instituciones de la burguesía y la corrupción de sus hacedores que las caracteriza. También es la expresión del descreimiento de los pueblos que van agotando sus expectativas y experiencias, a la vez que pierden la esperanza de que sus problemas sean solucionados por sus gobernantes. En cada país, la abstención se adjudica a diferentes razones locales, pero nadie ve que es un fenómeno mundial que deslegitima las elecciones burguesas en general.
Lo que la prensa burguesa suele publicar como “grandes triunfos”, en realidad encierra la trampa de que los “vencedores” sólo representan porciones minoritarias de los padrones electorales integrados sólo por aquellos en condiciones y edad de votar. Los jóvenes encabezan uno de los principales problemas para el sistema: aumentan la mayoría del sector “rebelde” que no se suma, no se inscribe en los países con carencia de obligatoriedad para el voto y manifiestan apatía, escepticismo e incredulidad en los mecanismos “democráticos” llevando esos “sentimientos” hasta el extremo, como en Chile y Costa Rica.

Sin embargo, el abstencionismo no es sinónimo de conciencia de clase. Sólo –aunque por ahora- es manifestación de desprecio desmovilizado y si bien las democracias burguesas no parecen ver menoscabado su poder, comienzan a preocuparse por el fenómeno que, cada vez más, las deja al desnudo pese a sus encuestas, sus campañas y promesas, sus miles de millones invertidos en captar a los que luego aplastarán con todo tipo de decisiones que implicarán más y más sometimiento, vejación y explotación. El abstencionismo es un hecho político que refleja, a su vez, la ausencia de partidos revolucionarios que representen los intereses de las masas y sus proletariados.
Así como el Parlamento Europeo nació al calor de los intereses de clase de las burguesías europeas y jamás se propuso como objetivo el bienestar de las masas, sino que hasta tiene prevista su represión; así como en Estados Unidos, donde el voto no es obligatorio, la “democracia” garantiza la intromisión en otros países mediante guerras invasoras cuyo costo económico y en vidas humanas paga el pueblo norteamericano; así como en Latinoamérica, África y Asia las elecciones entronizan a personajes nefastos, representativos de minorías lacayas del imperialismo que aplicarán planes de ajuste que sumergirán a sus pueblos en la más alta pobreza; todos, absolutamente todos los estados burgueses, responden a la clase a la que pertenecen y, más temprano que tarde, van dejando al descubierto sus verdaderos y mezquinos intereses. Los pueblos, por su parte, después de años de este ejercicio, aún no encuentran su propia salida, aún no transforman descontento en organización, aún no descubren que si todas esas mayorías silenciosas y desmovilizadas se constituyeran en defensa a ultranza de sus intereses, otro gallo cantaría.
En diferentes países, muchas organizaciones realizan acuerdos para estimular el rechazo a las elecciones y fomentar el voto blanco, nulo o directamente el abstencionismo. Una vez realizados los comicios, esas “unidades” de acción simplemente temporales, no se plasman en una organización perdurable y que crezca progresivamente hacia un paso superior. Muchos se preguntan las razones de por qué no se puede proseguir el proceso de unidad. Quizás habría que pensar que la respuesta esté en que sólo los unió el espanto…
Muchos de nosotros creemos que sólo es cuestión de tiempo y agotamiento de la expectativa de las masas. Muchos de nosotros empujamos para salir del letargo. Muchos de nosotros estamos convencidos de que el fin de la historia no existe, sino que la única historia la escribimos los pueblos que, a lo largo de siglos de existencia, hemos derrotado una y otra vez al opresor.
Nunca, como ahora, se ha visto al rey tan desnudo. Es cuestión de arrancarle los últimos harapos. De nosotros depende.
