jueves, 31 de julio de 2008

INTERNACIONAL

SITUACIÓN INTERNACIONAL

Lenta y progresivamente, sin pausa ni prisa, continúa la profundización de la crisis del sistema capitalista. Sus aristas más dolorosas se manifiestan en el sistema financiero, tal como era de esperar. Pero, también hay indicios en la producción que presenta signos de paralización en algunos rubros como en la construcción, la industria automotriz y tenues atisbos de recesión en la siderurgia.

Las medidas que hasta aquí ha tomado la burguesía imperialista no parecen tener efectos y, por el contrario, parecen inocuas e inofensivas.

Está quedando en evidencia que las intervenciones de los bancos centrales en el manipuleo de las monedas van perdiendo efecto y que el keynesianismo adoptado luego de la crisis de 1929 ha sido prácticamente borrado y superado por las nuevas prácticas de la burguesía financiera en lo que se ha dado en llamar “neoliberalismo”.

La intervención de los llamados “fondos soberanos” -sovereign wealth funds-, en el rescate de los grandes bancos, bolsas y fondos de inversiones internacionales han “inyectado” más de 66.000 millones de dólares para garantizar la necesaria liquidez y salvarlos, momentáneamente, de la anunciada bancarrota. En el número anterior de El Combatiente hablamos de una serie de bancos que tuvieron que ceder parte de sus paquetes accionarios a cambio del salvataje que instrumentaron esos fondos soberanos.

Dubai (DIC Dubai Internacional Capital), Kuwait (KIA Kuwait Investment Authority), Qatar (QIA Qatar Investment Authority), Abu Dhabi (ADIA Abu Dhabi Investment Authority), China (CIC China Investment Corporation), son sólo algunos de los fondos soberanos que operan. Los países petroleros, como Arabia Saudita, Noruega, Canadá e incluso el estado de Alaska, crearon fondos soberanos para proteger las fortunas que arroja la explotación de sus cuencas petrolíferas. Pero también lo hacen países que tienen grandes excedentes comerciales como Singapur y China.

En realidad, los fondos soberanos no son una novedad: comenzaron a generalizarse, en la década del 80, porque las monarquías petroleras decidieron no repetir la experiencia de la década del 70, cuando dilapidaron las fortunas acumuladas durante el primer boom petrolero en armamentos, yates, joyas, mansiones en el Mediterráneo y palacios en medio de desiertos. Tomaron el ejemplo de Kuwait que, en 1953, creaba su “Fondo de Reserva para las Futuras Generaciones”, el primero de los que aún no se llamaban fondos soberanos y que luego fuera rebautizado KIA (Kuwait Investment Authority).

Los fondos soberanos son los nuevos instrumentos financieros que no tienen nada que ver con los fondos de pensión, creados por las cajas privadas de jubilaciones para rentabilizar los haberes; tampoco están relacionados con los fondos de inversión, creados por inversores para obtener rápidos y grandes beneficios en poco tiempo; y, mucho menos, con los fondos de cobertura (hegde funds), concebidos para operaciones de corto plazo y de grandes ganancias especulativas.

Sobre la economía mundial, los fondos soberanos tienen un enorme peso: duplican el monto de los fondos de cobertura y equivalen al 7% de la capitalización mundial. Además llevan ese nombre porque son creados por los Estados o los Bancos Centrales de países periféricos que, como decimos más arriba, invierten sus excedentes monetarios provenientes de la producción de petróleo o sus excedentes comerciales. Inclusive Brasil estudia la posibilidad de crear su propio fondo soberano con el excedente de sus exportaciones…

En poco menos de tres meses, estos nuevos protagonistas de la economía mundial incorporaron 66.000 millones de dólares para “oxigenar” a bancos, bolsas y fondos de inversiones de los países centrales que estaban al borde de la quiebra por haber creado y alimentado las distintas burbujas financieras concediendo créditos sin garantías o con garantías poco seguras en su afán de más y más ganancias, tal como .corresponde a la etapa de la hegemonía del capital financiero. “Ningún inversor, ni institución es capaz de poner tanto dinero junto sobre la mesa en tan poco tiempo”, sostiene el economista francés Elie Cohen

Actualmente, los fondos soberanos poseen unos 3 billones de dólares a nivel mundial y según las proyecciones del banco Standard Chartered, seguirán creciendo hasta llegar a 13,4 billones en el 2013.

Es lógico que con el manejo de tan importantes cifras se hayan convertido en protagonistas y bomberos de la economía capitalista.

Los políticos e inversores de la burguesía imperialista deben digerir y tragarse sus espasmódicos e hipócritas arranques chauvinistas, cerrar los ojos, fruncir las narices y acallar sus pruritos cuando acuden a pedir la ayuda de esos capitales sin siquiera mirar su origen: para ellos, lo más importante es prolongar la agonía del sistema que justifica su razón de ser como clase.

“Los fondos soberanos son una oportunidad para nuestro país”, dijo hace poco tiempo Alistair Darling, canciller del Tesoro de la “Rubia Albión”, interesado en atraer esos capitales para reflotar la casi quebrada economía británica. Darling hizo ese comentario luego de una visita de expertos británicos a Pekín, donde se reunieron con Lu Jiwei, viceministro de Finanzas. Lu es la persona que maneja los 130.000 millones de dólares del China Investment Corporation (CIC), el fondo soberano creado por el Estado chino para invertir una pequeña parte del más de un billón de dólares de reservas que acumuló el Banco Central en los últimos tiempos…

Tan grande es el poder de algunos fondos soberanos que ya comenzaron a fagocitarse los fondos de inversión: en mayo pasado, China Investment Corporation (CIC) pagó 3.000 millones de dólares por el 10% del capital de Backstone, uno de los tres fondos de inversiones más importantes del mundo. El fondo Mubadala de Abhu Dhabi, por su parte, compró el 7,5% del poderoso fondo de inversiones Carlyle, en u$s 1359 millones.

En el 2006, capitales del emirato de Dubai quisieron comprar seis instalaciones portuarias en Nueva York. El senador Charles Schumer se escandalizó y lanzó una campaña para hacer fracasar la operación con la consigna de que “esa amenaza puede abrir una brecha a los terroristas”. Sin embargo, a fines de 2007, Schumer, estrechamente vinculado con los grandes inversores de Wall Street, acogió con los brazos abiertos la llegada de los u$s 7.500 millones que invirtió ADIA (Abu Dhabi Investment Authority) para comprar el 4,9% del capital del Citigroup… La operación causó estupor en Estados Unidos por lo emblemático que es el banco, pero se acallaron todos: “¿Que diría la opinión pública si el banco tiene que despedir a 10.000 empleados por no aceptar una inversión extranjera debido a pruritos nacionalistas?”, advirtió la prensa financiera estadounidense.

Menos escrupulosa y con más experiencia en la prostitución, la burguesía imperialista británica aceptó calmadamente la toma de participación del 48% de la Bolsa de Londres por parte de los fondos de Dubai (28%) y Qatar (20%), firmada en septiembre del año pasado. También adquirieron porciones importantes del Nasdaq norteamericano, los bancos Barclays y Bear Stearns, a los que salvaron una primera vez de la bancarrota en octubre del 2007 con u$s 1000 millones del fondo chino Citic, para crear la alianza bancaria en Asia. La burguesía imperialista europea y norteamericana ve con preocupación este avance, pero nada pueden hacer, confirmando así, que el capital no tiene patria y el dinero es su único dios.

Los fondos no sólo participan e invierten en cuestiones financieras, sino que abarcan todos los sectores de la economía. En junio del pasado año el Dubai International Capital (DIC) compró el 3% del paquete accionario del grupo aeronáutico espacial EADS, que fabrica los aviones Airbus y es parte de la construcción de los cohetes Ariane. En septiembre, el banco estatal ruso Vnechtorgbank compró por u$s 1.400 millones el 5,06% del grupo.

En Francia, según Europlace, ya son dueños del 4% del CAC40, el índice que agrupa a las 40 empresas más grandes de la Bolsa de París. El fondo Isthitmar de Dubai adquirió las grandes tiendas Barneys de Nueva York. El fondo Dubai International Capital (DIC) controla entre el 5 y el 7% de Sony; y KIA de Kuwait tiene el 7% de Daimler Chrysler. En noviembre del 2007, el grupo financiero Delta Two, que maneja los capitales de la Qatar Investment Authority (QIA) en Londres, estaba dispuesto a pagar u$s 23.000 millones para aumentar su participación de 25% a 100% en la cadena británica de grandes almacenes Sainsbury’s. La operación no se concretó: el jeque Ben Califa al-Thani prefirió guardar ese capital en sus manos para usarlo frente a la crisis de las subprimes que se agravaba rápidamente. Los emiratos no dejan que la crisis los atemorice. Por eso, los fondos soberanos de Abu Dhabi y de Qatar llegaron a un acuerdo: el lunes 24 de marzo para crear un fondo común de u$s 2000 millones destinado a comprar e invertir “en todos los sectores” y “en cualquier parte del mundo”.

La profusa llegada de dólares provenientes de los fondos soberanos detona severas preocupaciones a nivel internacional. Un estudio de Morgan Stanley advirtió que, en poco tiempo, el volumen de los fondos soberanos llegará a u$s 8,7 billones, cifra superior a las reservas de los bancos centrales de los países desarrollados, que consisten en u$s 7,4 billones... Esa monumental masa de capital es capaz de desestabilizar un mercado en menos de veinticuatro horas.

Los grandes exportadores no quedarán inactivos por mucho tiempo. De alguna manera tienen que canalizar el torrente de dólares que produce el petróleo a u$s 140 el barril. Según Financial News, se calcula que ganan más de u$s 2.000 millones cada veinticuatro horas, lo que permite prever que, a ese ritmo, los fondos soberanos se transformarán en un protagonista fundamental de la economía mundial y pueden pasar a ser un arma de poder político.

Al borde del pánico, de frente a esta tendencia, las burguesías imperialistas buscan afanosamente una forma para “disciplinar” la incorporación de esos capitales a las economías de sus países. En la reunión de ministros de finanzas del G7 de octubre del 2007 en Washington, el secretario del tesoro, Henry Paulson, sostuvo que se debían estudiar las “consecuencias potenciales que podrían tener sobre los mercados financieros y las inversiones”. Por su parte, la Unión Europea advirtió que bloqueará cualquier operación hostil lanzada por un fondo exterior a sus fronteras. La Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico están preparando un código para regular las operaciones de esos fondos en las economías occidentales. El pánico proviene de que esos fondos son instrumentos creados por los Estados y que, en cualquier momento, pueden ser usados como un arma financiera al servicio de intereses políticos y geopolíticos, algo privativo de las burguesías imperialistas, de la gran aristocracia financiera y no de plebeyos enriquecidos que pertenecen a países periféricos...

Por ejemplo, rusos y chinos pueden dejar de comprar Bonos del Tesoro, hecho que tendría severas consecuencias para la burguesía imperialista norteamericana y su economía; los capitales árabes podrían tentarse y crear una empresa de compra-venta de petróleo y mantener los precios del barril en altos niveles o manipular los precios a sus antojos, algo que sólo los imperialista creen tener el derecho de hacer…

La determinación iraní de crear un mercado de petróleo para salirse de las trampas de Londres y Nueva York, fue lo que precipitó la catarata de acusaciones sobre el supuesto plan nuclear militar y justificar una agresión en contra de Irán. La burguesía israelí, peón de la burguesía imperialista yanqui, continúa con el desarrollo del plan de agresión y está entrenando a sus fuerzas armadas para llevarla a cabo: el mes pasado, la Fuerza Aérea Israelí realizó una maniobra masiva sobre el Mediterráneo oriental y Grecia, simulando un ataque a las instalaciones nucleares iraníes. El 20 de junio, Ehud Olmert se reunió secretamente con el coronel retirado Aviam Sela -cerebro de la operación que destruyó el reactor nuclear Osirak de Irak en 1981- y también con el Comité estadounidense-israelí de asuntos públicos (AIPAC). Llamó a “la comunidad internacional” a tomar medidas “drásticas” contra Irán. El viceprimer ministro Shaul Mofaz dijo que el ataque contra Irán es “inevitable”. La razón siempre es la misma, a pesar del informe de los dieciséis servicios de inteligencia norteamericanos, que coinciden en afirmar que Irán cesó en el 2003 su programa militar-nuclear. La Casa Blanca aumento en u$s 170.000 millones la ayuda militar a Israel, con el visto bueno ACTIVO de demócratas y republicanos.

La AIPAC no celebra más encuestas entre la comunidad judía que en noviembre del 2007 se opuso sin medias tintas a una intervención militar contra Irán: el 73% se pronunció en contra, frente a sólo un 18% “guerrerista”. Claro que la agresión israelí tendrá una respuesta igual o superior y es inevitable que comience una espiral de previsibles consecuencias. He aquí la hipótesis de la futura guerra, buscada y alimentada por las burguesías imperialistas norteamericana y europea, única “salida” para la crisis del sistema capitalista.

Observando, objetivamente, el desempeño militar de Estados Unidos e Inglaterra en Irak y en Afganistán, es de prever que la desesperación política y económica de la burguesía imperialista se materialice en la aceleración de su crisis, arrastrando a la humanidad hacia una posible guerra nuclear, a pesar de las inmensas expectativas, ilusiones y esperanzas que alienta y derrama sobre el pueblo estadounidense para engañarlo y arrastrarlo a una futura guerra, poniendo al frente a sus dos títeres mas prestigiados: John McCain y Barack Obama.

Republicano uno, demócrata el otro. Identidades políticas que alguna vez en la historia significaron algo: los primeros lucharon contra el esclavismo antiguo, a favor del esclavismo moderno; y los segundos defendieron el esclavismo antiguo, hundiendo al pueblo en una guerra civil. Ambos son artífices y grandes beneficiarios de la Doctrina Monroe, de la política del “gran Garrote” y de la esclavización de millones y millones de seres humanos en todo el planeta. Y que hoy son causantes y beneficiarios de las guerras, golpes de estado, el hambre y la miseria de las dos terceras partes de la humanidad. Gane quien gane las elecciones de noviembre, nada cambiará como nos quieren hacer creer sus escribas, sus mercenarios y prostitutos medios de comunicaciones. ¿Cómo pueden cambiar algo, cuando son accionistas del complejo militar industrial…? La mayoría de los senadores y diputados del Congreso de Estados Unidos son accionistas de las empresas fabricantes de armas, de las compañías de “seguridad”, de las “empresas” que reclutan mercenarios, de las sociedades que se apoderan y explotan los bienes robados a los países ocupados. No es de extrañar que se voten, prácticamente sin oposición, extensiones de fondos para la guerra en Irak, Afganistán y para pagar a grupos terroristas que agredirán, desde las fronteras, a un país soberano como es Irán.

¿Qué dicen McCain y Obama…?: votan a favor y repiten las mismas mentiras que Bush… No es un problema de género ni de razas: es una clara posición y elección de intereses de clase.

Pero, “el hombre propone y la lucha de clase dispone”… La guerra presupone enemigos y aliados. El mundo ha cambiado en estos últimos meses y los alineamientos también. La confianza en el omnipotente gendarme mundial está muy mellada, como deterioradas están las lealtades de muchas burguesías hacia quien, hasta ayer, era su amo.

También están insinuándose los antiguos y nuevos odios de los nunca nombrados, los invisibles, los eternos explotados y humillados que, por millones, se mueven por una u otra razón, porque intuyen que juntos son más que uno y que, para sobrevivir, tendrán que pelear, pues si se pelea hay esperanzas. El proletariado con su canto de futuro y progreso empieza a salir de su letargo después de la dolorosa derrota. La burguesía pone frente a sus ojos sus últimas creaciones para entretenerlo y desviarlo, pero son payasos y títeres que a nadie pueden engañar por mucho tiempo: sus muecas son viejas y conocidas. Muecas de “heroísmos”, de firmeza como el del “rescate” de prisioneros en Colombia, que ha desatado cataratas de comentarios “pacifistas”, “no violentos” y comparaciones ahistóricas y sensibleras, condenando a las FARC públicamente y no como debería ser -y que todos los revolucionarios lo saben- MANO A MANO, CARA A CARA, no utilizando los medios del enemigo… Ignorando que la “crueldad” no es una decisión impuesta por los combatientes de las FARC, sino que es consecuencia de las condiciones que impone el enemigo.Ese enemigo que ha acumulado experiencia y mucha, desde 1959 hasta hoy. Enemigo que tiene las posibilidades y condiciones para un trato humano no sólo con los prisioneros en Guantánamo, sino en todo el mundo, pero que sin embargo opera en cárceles secretas, ha fabricado decenas y decenas de campos de concentración en todo el mundo ¡hasta en su propio territorio…! Un enemigo que viola todas las normas humanitarias consagradas en los tratados internacionales. Un enemigo que DEBE ser llevado a un TRIBUNAL INTERNACIONAL, JUZGADO, CONDENADO Y COLGADO PÚBLICAMENTE. Esa debe ser la POSICIÓN IRREDUCTIBLE DE LOS REVOLUCIONARIOS. Las actitudes condenatorias del accionar de las FARC tienen un solo nombre: OPORTUNISMO.

No podemos ni debemos sumarnos al pacifismo y a la utilización de la “no violencia” cuando es utilizada con claro interés de clase. Nosotros, los revolucionarios, no usamos ni usaremos la violencia como arma política de ataque, la usaremos como LEGÍTIMA DEFENSA.

La burguesía financiera imperialista está representando su último acto. Nada puede resolver. Su momento en la historia de la humanidad está entrando en el definitivo ocaso.

Mario Roberto Salvatierra.


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